Nuestras joyas

Durante un año hemos estado en varios lugares mágicos, pero lo que vimos en Chapada Diamantina volvió a dejarnos casi sin respiración, embobados e incrédulos, superó nuestras expectativas y entró directamente al top 15 de los lugares más bellos que hemos visto en esta vuelta al mundo. No gusto de hacer listas pero a menudo hablamos de que poco a poco vamos siendo más difíciles de impresionar, por todo lo que hemos tenido la suerte de ver y creo que es bueno dar a entender lo impresionados que quedamos.

Otra de las sorpresas que nos llevamos fue que de ese lugar que nos pareció tan sobrenatural, tan de escenario de “Tras el corazón verde”, no venía ni una sola palabra en nuestra querida Lonely Planet. Sí que habla de la Chapada Diamantina, Parque nacional situado en el estado de Bahía, a unos 300Km al interior de Salvador, pero solo de su parte norte, y el parque, como todo aquí en Brasil, es enorme, y en su parte Sur fue dónde descubrimos nuestras joyas.

 

 
De camino a la sorpresa…
 

En el norte está la ciudad de Lençois de la que se habla en varias guías, “websites“, y oficinas de turismo ya que se considera la puerta de entrada al parque y el punto de partida para visitar la “Cachoeira da Fumaça“, al parecer una cascada de 420 m de altura, en su caída el agua se deja llevar por el viento creando una nebulosa llamada de “Fumaça“.

 

 

 

 Con nuestro guía en el medio del cañón

 

Intrigado por una foto que vimos en el menú de un bar de Sao Paulo, Charly hizo una búsqueda en Internet y decidimos dejar de lado el norte del parque e ir a Ibicoara en la zona sur. De allí tendríamos acceso a la “Cachoeira da Fumaçinha” y a “O Buracão” (el agujero).

 

 
Alguno de los tramos merecía una pausa…

 

Ibicoara es un pueblo pequeño, sumamente tranquilo, con hostales por 9 reais la noche (3 Euros) y cenas por similar precio. Disponen de dos “agencias de guías” ya que es obligatório entrar al parque con guía, en ” O Bicho do Mato” un joven rastas con un Brasileño difícil de entender nos explicó que el parque se encuentra a 32km y que de allí una caminata de 4h te lleva hasta la Fumacinha y otra de media hora hasta O Buracão.
Contratamos las excursiones y también un coche para que nos llevara (eso fue lo más caro) y al día siguiente a las 5 de la mañana tocamos diana para ir a Fumacinha.

 

 
Primeras vistas del lecho del río

 

 

 
Llegando al final del cañón
 
 
 
Que ya llegamos venga!
 

Empezamos la excursión hacia las 7, caminamos por el lecho del rio que discurre por un bonito cañón, poco a poco este se va estrechando. Dando saltos de piedra en piedra y algunas veces por el medio de la vegetación selvática nos fuimos acercando a la Fumacinha. Un salto mal calibrado de Charly le llevó a darse un chapuzón de videos de primera, lástima que (aún no se porque) no estaba grabando ya que se veía a venir.

 

 
Pasado por agua…

 

Más fresquito llegamos hasta el final del cañón, las paredes de este se juntaban hasta hacerlo desaparecer dejando antes un pequeño lago y una espectacular cascada con tres niveles distintos.

 

 

 
Lost…

 

 

 
Preparados…
 
 
 
Listos…
 
 
 
YA! Qué os parece?
 
 
 

Al ser tan estrecho la luz no penetraba en el lugar a las 11 de la mañana, estuvimos bajo la cascada, extasiados, descansando, comiendo algo, observando los imperceptibles cambios de luz, sintiendo la humedad y el frío en la piel, viendo el verde del musgo cambiar de tono con la luz del sol, el lago iluminarse y de nuevo el sol despedirse de ese mágico lugar, estuvimos solos y disfrutamos de la visión durante un par de horas antes de volver hacia el coche con 4 h más de caminata con algún parón entre medio para bañarnos en las rojas aguas del río, Al parecer esas aguas contienen mucha materia orgánica y adoptan ese tono rojizo además de producir esa espumilla un tanto desagradable, pero el agua fresca no la despreciamos!

 

 

 

 
Los posados para las madres…

 

Al llegar al pequeñísimo pueblo que hay a la entrada del Parque nos tomamos una y después otra y luego otra y luego la “saidera” que nunca es la última, cerveza helada, estábamos sedientos y también sedientos de conversación con los lugareños a los que convencimos que debían promocionar un poco ese lugar bellísimo que era casi un secreto, algunos diréis que mejor así, y no hablamos de montar un Benidorm pero sí de sacar un poco más de provecho, se ve que en dos meses éramos los primeros turistas que necesitá bamos el coche del chófer que nos llevó (otros vienen en su propio coche pero realmente es muy poco).

 

 
Disfrutando de la cerveza con el chófer y el entrañable señor del bar
 

Pero cuándo uno cree que ha visto lo más bonito sale un nuevo sol, se despierta un nuevo día y te montas en el mismo coche que te vuelve a llevar a la entrada del parque, andas unos 45 minutos hasta llegar a un estrechíssimo congosto por el que pasa un rio. El guía nos entrega unos salvavidas y nos dice que hay que cruzar nadando, nos metemos en el agua mientras él nos lleva las cámaras haciendo una pequeña escalada hasta cruzar el congosto en seco. Después de nadar unos 70 metros el congosto se abre bruscamente dejando ante nosotros una circunferencia de unos 200m de diámetro con una tremenda cascada de 90 metros de alto a nuestra derecha.

 

 
De camino al “buracão”
 
 
 
En el estrecho paso hacia el Buracâo

 

 
Nadando, convertidos en trinaranjus gigantes por el color del agua

 

 

 

A nosotros la visión nos emmudeció, la luz entraba con fuerza en el “buracão” y cuándo miré a mis compañeros estos tenían una sonrisa de felicidad extrema en la cara.

 

 

 
Felices o no? y…

 

 
Esto es la bombaaaaaaaa!
 

Nos bañamos en el lago, cruzamos tras la potente cascada y nos lanzamos a través de sus aguas en una sensación que me devolvió a la infancia. No nos queríamos ir pero lo mejor es que al volver el guía nos hizo pasar por un lugar por dónde se veía el agujero pero esta vez desde arriba, la temible cascada asociada a la sensación de vértigo dieron aún más poder si cabe a ese lugar que se grabó en nuestra retina para siempre.

 

 
Desde abajo…

 

 

 
Desde arriba
 
 
 
Desde arriba sufriendo…
 
 
 
Desde arriba cayendo…
 

Por desgracia no pudimos conocer más de la Chapada pero estamos seguros que todavía esconde muchos secretos… os animo a descubrirlos!

          

 
De vuelta a casa solo una vista más de la belleza del lugar…

       

Para bailar en la Pampa!

Se necesita un buen repelente! Con este más que penoso juego de palabras empieza el relato de los 3 días de viaje que hicimos con Ceci a modo de despedida de 3 meses viajando juntos. Una podría pensar que iban a ser tres días tranquilos observando animalitos pero como no acabaron siendo tres días un poco sufridos aunque al final todo valiera la pena.

El caso es que nos fuimos a pasar 3 días en medio de una zona de pantanales llamada Las Pampas para avistar animales. Lo que no teníamos previsto es que en el programa también había la actividad estrella: Líbrate de los Mozquitozzzz!! Que agobio! Tras 10 meses de viaje hemos estado en lugares tropicales en los que los mosquitos también perturbaban nuestro comfort. Por ejemplo en unas islas de Malasia, Perhentian Islands, al amanecer y al atardecer había que refugiarse bajo la mosquitera de la cama porque en un momento tenías a unos cuantos dejándote un souvenir… Pero lo de estos días dejaba a todo lo demás en ridículo. Estaban ahí esperándote desde que te levantabas y salías de la mosquitera hasta que por la noche volvías a ella. Además todos tenían un hambre voraz pues no se estaban dando vueltas un rato antes de atacar sino que practicaban el vuelo en picado desde que te tenían a tiro. Éramos como el buffet libre de sangre fresca para unos bchos cansados de la piel dura de los cocodrilos… Los que me conocen saben que tengo una fobia bastante irracional a los mosquitos, es un trauma infantil… El caso es que estos días han sido para mí una terapia de choque con la que se me han pasado todas las manías… Ahora en Brasil lo último que me preocupa son los mosquitos. Al final de los tres yo salí bastante bien parado y solo me llevé de recuerdo una treitena de picadas… Cez, mi repelente eco-friendly, sufrió bastante más los ataques de los chupa-sangre: La suma de picadas en los párpados, labios, orejas y el culo acabaron en algunos momentos con su moral. Pero a pesar de ello hubo quien lo pasó aún peor… Y es que viajábamos con dos parejas, unos australianos de lo más fashions y unos israelitas… Cez, que disponía de una crema aliviadora que le dejó Kim, le hizo de enfermera a la chica israelita y pudo ver horrorizada la carnicería que la nube vampira había hecho en su culo… Cez dijo que al verlo se espantó… Que apenas se podía ver la piel blanca… Eso sí, como había estado en el ejército, la chica lo sufría en silencio, ni una queja le oímos. Por otra parte los australianos mostraban más su malestar al no ser ese precisamente su terreno… Pero es que o me llevaban unos pantaloncitos cortos muy monos pero que dejaban toda la carne a disposición de la nube o llevaban ropa oscura que nos habían advertido de no llevar pues los mosquitos la prefieran pues se camuflan mejor… Con Cez nos partíamos cuando desde atrás los veíamos literalmente envueltos en una nube.

Pasemos al guía… Un Johny Rambo de la vida… Vaya personaje! Ya una noche nos había demostrado su fanatismo selvático llevándonos a buscar baby cocodrilos… Lo teníais que ver ahí agazado en la oscuridad, casi olfateando la presa para acabar dando un bote y llegar con mini-cocodrilo en las manos todo orgulloso. A pesar de haberlo echo millones de veces se le veía en la cara que se lo pasaba mejor él que nosotros. Pero su día estrella fue el día de la caza de la Anaconda… El tío nos tuvo 4 horas caminando bajo un sol de campeonato en la zona más pantanosa del pantanal y por lo tanto la más infestada de mosquitos… Lo veíamos urgar entre algunos matorrales, nos hacía parar, nos miraba con cara de loco, luego con un signo nos hacía seguir… He aquí un momento en él que aún guardabamos el buen humor:

http://video.google.com/videoplay?docid=4366544118466646428&hl=pt-BR

Pero a medida que avanzaba el día y no la encontraba, avanzaba su obsesión y aumentaba su cara de loco. Por otra parte los ánimos del grupo empezaban a caer en picado, el australiano empezó tranquilamente a comentar que a él no le importaría sudar de buscar la anaconda e ir volviendo pero al final ya estaba desesperado y gritaba histérico: “I don´t give a shit about finding the fucking anaconda! I just want to get out this fucking place RIGHT NOW”. Pero hacía tiempo que al guía nuestra opinión le daba igual, la Anacaonda no era algo que quisiera encontrar para nosotros, era algo personal. Hasta hubo un momento en que harto de tener que seguirle a 25 metros sin hablar ni nada, lo paré y le dije que así no era muy divertido, que lo que estaría bien sería que nos hiciera participar de la búsqueda, que indicios buscaba cuando ojeaba matorrales o removía hojas secas, que así se haría más llevadera la búsqueda… Entonces nos hizo una explicación de medio minuto y luego dijo, ahora que ya sabéis si queréis nos separamos para ser más eficientes… Y que se suponía que teníamos que hacer si estábamos solos y la encontrábamos?… Bueno, así que él siguió a lo suyo… Cez y un servidor empezábamos a delirar entre el calor y los vapores de repelente de mosquitos. Caían bromas malas: “No t´esconda, anaconda…” Hasta que empecé a hacer un video riéndome de Johny Rambo y entonces enganché lo siguiente:

http://video.google.com/videoplay?docid=-4168657765056843559&hl=pt-BR

Y entonces no se me ocurre otra cosa que preguntarle de que porque esa cobra no tenía esa parte de cuello ancho y me dice: quieres verlo? Es cuando se enfada… Quién me mandaba a mí…

http://video.google.com/videoplay?docid=-5290992598980912470&hl=pt-BR

Al final todo quedó como una anécdota divertida y los otros días tuvimos la suerte de ver un festival de animales.

 

 

Va de pingüinos

Un poco de material enlatado, para recuperar tres videos de nuestra visita a la pingüinera de Punta Tombo.

 

Estelares actuaciones de Sesi como presentadora, Charly como “hay que susto” y un servidor en su papel de Felix Rodriguez de la Fuente, intentando entender de cerca la vida de tan simpático animal.

 

Pequeño recuerdo para uno de nuestros iconos infantiles: Pingu !!!

 

Si no puedes ver el video, pincha aqui.
 
 
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7(2) horas

Hay una canción de Bebe en la que se apresta a tomar un autobús que le acerca a su amado, este se demora 7 horas y le da tiempo a arreglar-se el maquillaje, comprobar la pilosidad de sus piernas y muchas otras cosas. A mi los días 25, 26 y 27 me hubiese dado tiempo a mucho más casi hasta una operación de cambio de sexo… me tiré no 7 sino 72 horas en un bus, bueno para ser exactos en un barquito y 4 buses.

El 25 por la mañana y sin ningún tipo de resaca por los inexistentes excesos de la noche buena… nos levantamos temprano, el día era lluvioso pero milagrosamente cuándo nos tocaba bajar hasta la orilla del lago (un paseo de media hora) escampó e incluso fue asomando el sol.
Así que después de despedirme con tristeza de Charles, Cez, Eva y Jordi (dos catalanes con quién compartimos la despedida de Kim y Navidad) me embarqué en un pequeño bote que en hora y media cubre con calma las pocas millas náuticas que separan la Isla del Sol del pueblecito de Copacabana eran eran las 10 de la mañana del día 25.
Por desgracia aunque tenga ese nombre tan de Rio de Janeiro este pueblo está a 3 horas de bus de La Paz así que cargado con mi mochila que se rompía por todas partes y mis dos bolsas de plástico me compré un par de empanadas y subí la cuesta hasta la plaza en la que varios autobuseros gritan a los 4 vientos su destinación, me subí a un bus hacia La Paz y 4 horas más tarde estaba en la estación de buses de la capital Boliviana.

4 Horas de espera que emplee conversando con un Colombiano y con el mundo en Internet y subí al bus que me llevaría a Santa Cruz, un pueblo en el centro de Bolivia, un trayecto de unas 16 horas en que por fin después de 3 semanas descendí de los 4000 hasta los escasos 500 metros, reencontrándome de golpe y porrazo en medio de la noche con la humedad del trópico.
Me deshice de todas las capas que pude y me volví a dormir pero en medio de la noche en medio de la selva el bus paró y no avanzaba más… Paciente intenté dormir pero pasaron las horas y el bus no se movía, cuándo salí a estirar las piernas el panorama era de batalla campal, una cola de buses y camiones sin fin y al inicio de todo una barricada con ruedas quemando, al parecer en la localidad que acabábamos de atravesar, la noche anterior (la de navidad) atropellaron un chico y la policía ni siquiera se presentó, el pueblo decidió actuar y durante 10 horas cortaron la carretera e incluso querían quemar uno de los buses de la compañía que había perpetrado el atropello. Ahora sí, la policía estaba allí, y al final se disolvió el asunto, así que intenté dormir de nuevo hasta casi mi llegada a Santa Cruz el 26 al mediodía.

Desde Santa Cruz tenía previsto agarrar el tren de la muerte que te lleva en unas 20 horas hasta Puerto Quijarro en la frontera entre Bolivia y Brasil pero estaba todo vendido, por un momento vislumbré la posibilidad de una ducha y una noche de reposo pero ya estaba lanzado y me anunciaron que un bus cubría la misma distancia… en 18 horas.
El bus era de los viejetes, de esos que crees que se van a descalabrar en cualquier momento y cuándo la carretera es TODA de tierra, y debes mantener las ventanas abiertas debido al sofocante calor acabas cubierto (literalmente) de polvo.
A las 7 de la mañana llegamos a la frontera, y después de un taxi, los trámites burocráticos de hacer un poco de autostop para cubrir los diez km de Tierra de nadie (muy rara esa frontera) llegué a la estación de bus de Curumbá. Compré el boleto a Sao Paulo y me tomé una cerveza la primera Brahma!

A las 12h me subía al bus con un aire condicionado muy deficiente que me tuvo sofocado hasta las 7 de la tarde en que el astro aflojó, mi compañera de asiento una joven Boliviana embarazada de 8 meses (yo pensé que tenía que hacer de comadrona!)… 23 horas de bus por delante y la única Boliviana que conocí que te da conversación justo cuándo lo que quería era dormir…
En fin… una noche más y a las 12 (hora local) del mediodía entrábamos en la estación de Barra Funda, sucio y cansado recogí mi equipaje y mientras andaba hacia la salida vi venir hacia mi mi hermano y mis padres a los que por fin después de más de nueve meses me abracé… Era el 28 de Diciembre… habían pasado 72 horas desde que salí de la Isla del sol!

Ahora esto ya no es más que un recuerdo y me apresto a celebrar un fin de año fuera de lo común para un Europeo, en una playa Brasileña después de haberme bañado en el mar todo el día y… os dejo que me traen una Caipirinha!

Besos y feliz año nueve!

Lugar Mágico: Península Valdés

Hay sitios en esta vuelta al mundo que marcan un antes y un después y si hablamos de naturaleza sin duda Península Valdés es uno de estos sitios.
Si os queréis sentir como en un reportaje de National Geographic veniros a este saliente de la costa este y acercaros hasta Punta Tombo como hicimos nosotros.

Desde Puerto Madryn, alquilamos un coche y cubrimos los 200 km que llevan a Punta Tombo, allí hay una pingüinera con unos 350000 Pingüinos… nada… minucias… Son 175000 parejas de Pingüinos Magallánicos que han decidido que les gusta el lugar y vuelven cada año a criar.

Así que una vez pagas la entrada caminas por un sendero marcado solo por unas piedras blancas y de pronto te empiezas a cruzar con pingüinos… hay que ir con cuidado o te llevas a uno por delante… que? Os pensáis que exagero… pues mirad mirad…

 

Pingüineando… Meeeeeec meeeeeeeec!

 

Así que a cada metro debajo de unos matorrales te encuentras con los nidos de estos simpáticos animales dónde ahora la hembra ahora el macho se turnan para guardar los huevos (en general dos por pareja) o el polluelo. Y es que además llegamos al lugar justo cuándo les toca a los pequeñines salir a ver el mundo y pudimos ver a dos enanos dormitando bajo las enormes patas de sus progenitores.

 

Luego de caminar un rato te acercas a la playa y disfrutas del espectáculo, el componente de la pareja pingüinil que no incuba se va en busca de comida y después de unas horas en el agua descansa un rato en la orilla antes de llegar al nicho familiar (creo que es algo así como que se juntan para tomar una cerveza con los amig@s antes de volver a casa con el esposo o esposa). Así que ahí los ves todos juntitos, posando mientras otros se pegan un último chapuzón.

 

Se acumulan todos en la barra y se hace complicado atender a todos

Después de conversar con algunos y interesarnos por sus largos viajes y ellos por los nuestros volvimos satisfechos hacia Puerto Madryn y de allí directos a Puerto Pirámide el único pueblo que hay en la reserva natural de Península Valdés.

 

Kim quería saber porque los Pingüinos NovaZelandeses son tan tímidos…

 

 

En Puerto Madryn el “show” lo ponen las Ballenas, y los habitantes viven al ritmo de sus migraciones. Nos alojamos en el hostel con la mujer más simpática de la tierra (a su lado Cruella de Ville sería Mary Poppins) y nos fuimos a cenar a un sitio tranquilo pero atendido, esta vez sí, por dos simpáticas señoritas al que volvimos el día siguiente.

 

El sol nos sienta bién… y la fotógrafa mejor!

 

Por la mañana nos saludó un día de cálido sol y sin viento así que pagamos uno de los botes que te llevan mar adentro y… tacháaaaaaaaaan… ballenas! Varias ballenas con sus crías rondando por la bahía nos saludaron con sus colas y sus geisers en “V” expulsando aire por sus orificios respiratorios.

 

 

Posando…

 

La sensación fue, por enésima vez, de las que quitan el hipo, nos mirábamos entre nosotros alucinados, con los ojos brillantes de emoción mientras la ballena y su ballenato pasaban rozando (literalmente) la embarcación, incluso uno de ellos era un ballenato albino (ver fotos en la web) y se acercó tanto que si hubiésemos estirado la mano lo habríamos tocado.
Fue impresionante pero poco nos pudimos imaginar lo que sucedería en la tarde… Nos fuimos de paseo en el coche alquilado por toda la península recorriendo las loberías, dónde se pueden ver Lobos de mar y elefantes marinos en la playa, a diferencia de Nueva Zelanda en que te podías acercar aquí estaba prohibido bajar a la playa y de pronto aparecieron… aunque se supone que no es época vi su amenazadora aleta a lo lejos… 4 Orcas merodeaban por la bahía y estaban hambrientas así que esperamos… esperamos… esperamos… ellas giraban, giraban… giraban… y de pronto… ZAS! (hoy estoy onomatopéyico!) Una se acerca a la costa, saca medio cuerpo fuera y de un bocado se lleva una cría despistada mar adentro.

 

 

La Orca se acaba de llevar la cría…

 

Lo más curioso es que un par de metros más arriba un par de elefantes marinos más ni se inmutaron… (se ven en la foto) yo creo que al rato se debieron girar y decir…
-oye… y Ramón? No venía detrás nuestro?
-Hombre no se… ya sabes que este siempre llega tarde… tu sigue durmiendo…
En fin que durante 15 minutos más vimos a las Orcas divertirse con el infeliz y contentos caminamos cuál Lucky Luke hacia la puesta de sol dónde por si fuera poco nos sorprendió al anochecer, una luna llena sonrosada de haber puesto punto y final a tan espléndido día!

Que día… me dieron ganas de saltaaaaaaar!

 

Qué os contaba de la luna?

Billetes de avión




Donde esquiar es otro rollo

Esto es Temple Basin. La estacion de esqui mas rara rara rara en la que los tres coincidimos que hemos estado. Cuanto mas avanzaba el dia mas surrealista se volvia todo. El caso es que al final nos llevamos un gran recuerdo de este lugar y lo recomendamos.

 

Con la caravana que hemos alquilado nos venian unos descuentos para esta estacion, asi que, iendo justitos de presupuesto como vamos, era cuestion de aprovechar. En el panfleto dela estacion leemos que hace falta caminar 50 minutos desde elparking hasta la estacion… Se deben haber equivocado pensamos… Otro pensamiento fue, como aqui alargan los tiempos de las caminatas de forma flagrante (las excursiones de 2h las hacemos en 1h15 como mucho), esto en 20 minutejos lo tenemos hecho… Ni mucho menos! Cumplimos el tiempo a rajatabla y lo que no te dicen es que la subida es muy pero que muy vertical, con unos pedruscos enooormes… Teniais que oir a Kim renegando (“se me estan sobrecargando las piernas, no me gusta esquiar con las piernas cansadas, si lo llego a saber no subo…”), hay que decir que Kim es freaky del esqui, para el que no lo sepa.

 

 

 
Al lado de la carretera del fondo, el Parking. Y nos quedaban 15 min!
 
 
 
Celebrando la llegada a la cima

 

Bueno, despues de subir la montana, pues al final la estacion empezaba en una valle que se presentaba una vez subias el cuello, la nieve aparece ante nosotros y nos mojamos hasta las rodillas para poder alcanzar lo que parece la recepcion… El humor de Kim se ponia de un color muy feo ;)…

 

 

 
Groahhrrrr!! 😉

 

Ademas no habia ni un solo remontador en movimiento… No veiamos a nadie… La sombra del desastre planeba sobre nosotros, la estacion parecia totalmente cerrada. Pero poco a poco nos empezamos a encontrar pisteros:

-“Como estais? Hace buen dia no?”, nos dicen

-“buen dia si pero la subida durilla, no?

– Pues yo la hago cada dia…

Ademas, cuando vamos a comprar los forfaits y a alquilar, el tio que lleva la estacion nos dice que si estamos seguros de esquiar, que la nieve ahora esta muy dura y en cuanto le toque el sol sera pastosa primavera, esto es marketing… Y eso que eramos los primeros clientes…

Pero hacia buen tiempo, estabamos motivados para esquiar y despues de la subidita solo faltaba rajarse una vez ya arriba no? Total que vestidos de calle nos calzamos las botas y a las pistas! Pero no iba a ser tan facil… El sistema de arrastre era si mas no rustico, muy rustico… Te dan una especie de cascanueces atado con un cinturon a tus rinones.

 

 

 
El Cascanueces.

 

Con una mano debes agarrarte a la cuerda que va pasando y mientras te vas arrastrando cagido de una mano debes colocar la cuerda entre el cascanueces para luego agarrate desde el cascanueces a la cuerda. Cada vez que pasabas por una polea con el cascanueces estabas convencido que ibas a perder dos dedos… Que estres!!

 

 

 
Habia que agarrar el invento con todas tus fuerzas…

 

Si creias que con la subidita ya habias caminado suficiente… Ilusos… Para ir a la zona donde estaba mejor la nieve habia que coger un tele-arrastre-corta-dedos, sacarte los esquies y caminar unos 10 minutos… Esquiar no se, pero ejercicio hicimos un rato… Para esquiar en Temple Basin, te lo tienes que ganar ;), seria su lema…

 

 

 
Guillem ganandose la bajada 😉
 
 
 
Al final, disfrutando de las impresionantes vistas.

 

Y ahora viene el que es para mi el mejor momento del esqui: cuando paras ;), te sacas las botas y te tomas tu merecido cafe en la terracita con el solete en la cara. Te tomas un cafe porque comer te sale normalmente por un ojo de la cara. Pues alli, llegamos, vemos un festin de cerdo asado, verduras asadas, pizzas,… y el hombre que lleva la estacion va y nos propone comer, le preguntamos por cuanto y el tio responde que como ya no queda nada (???) que por 5 $ nos sirvamos lo que queramos!! Nos pusimos las botas! De postre un Crumble bastante correcto que encima todo lo que sobro del buffet, que era un trozo importante, nos lo envolvio para que nos lo llevaramos. La verdad, un ambiente muy campechano y muy agradable.

Todos parecian bastante peculiares. El hombre que lo llevaba era capaz de bajarse a pie a hacer unas birras en el bar del pueblo y luego a la 1h decidir volver a subir… Luego tambien conocimos a un amigo suyo, tela… Pietro era un siciliano que habia venido a pasar unos dias de transicion en la estacion para adaptarse al ritmo de vida del mundo… Adaptarse de pasar 10 meses en la Antartida trabajando como mecanico para el gobierno americano…  Buenas historias las que nos explico…

Bueno, pues esto es Temple Basin, la estacion de esqui que hay en Arthurs Pass en Nueva Zelanda. No es la mejor estacion para practicar el deporte en si, pero si un lugar para pasar un dia muy agradable en una pista de esqui en la que estas como en casa y con muy buenas vistas. Y tal y como nos hizo ver un pistero cuando le dijimos que con esta subida no deben de tener muchos clientes… Nos senalo y conto: uno, dos, tres. Eramos nosotros, sus unicos clientes. Habia mas gente trabajando que esquiando…

 

El parque nacional de Daintree con Kate

En el parque nacional de Daintree, en el nordeste de Australia, la jungla besa el mar con sus manglares, a parte de cocodrilos y escenarios espectaculares en las caminatas que puedes hacer en la densisima jungla esta Kate.

Kate seria el máximo exponente de lo que, con cariño, llamamos el “perroflautismo”, el destino hizo que nos topáramos con ella y su hijo Abel (al que educa ella misma) en una área de descanso en la que queríamos quedarnos a dormir. Vestía con una manta raída sobre los hombros sobre la que reposaba su ceniza melena y con su perro entre las piernas se sentaban al lado de una bellísima playa.

Al ser un parque nacional preguntamos a la mujer si nos podían multar por pasar la noche allí, nos dijo que en principio si así que si queríamos podíamos aparcar la furgoneta en frente de su casa… y allí que nos fuimos…
Visto con el tiempo, los dos días que siguieron no han perdido ni un ápice de intensidad ni de magia con la que los vivimos.
Entrar en casa de Kate fue entrar en un mundo a parte, su casa de madera en medio de una espesisima jungla, donde vive sin electricidad, sin una de las ventanas, sin cerraduras en las puertas, y con un considerable kaos organizado (es artista con lo que recupera muchas cosas de la calle y las acumula en su “estudio”) nos encandilo a la luz de las velas.

 La casa de Kate…

Empezamos a jugar con Abel en el piso de arriba, un muchacho despierto, bien educado y risueño, y cuando bajamos Kate nos había preparado algo de cenar a todos así que trajimos un poco de vino y después de cenar sacamos la guitarra…
Kate seria la reencarnación de Janis Joplin (y sino juzguen ustedes mismos):

Empezó a cantar canciones de su tiempo, básicamente de Bob Dylan pero también y especialmente una escrita y compuesta por ella misma… os pido por favor que para seguir leyendo el post os relajéis y escuchéis a Kate (descargar el archivo).

En fin… ahora que os envuelve su voz tal vez sintáis un poco lo que nosotros, en la semi oscuridad, hablando con ella a ratos una loca, a ratos una bruja buena a ratos una amiga, pasamos la noche conversando y aunque a veces su “perroflautismo” pudiera parecer excesivo (podía explicar como sentía las vibraciones de los arboles justo después de explicarnos interesantes tramos de la historia Australiana como el trato a los aborígenes o política territorial…) yo me pregunte como sentiría la naturaleza si desde pequeño hubiera vivido a un metro de una espesa jungla en la que uno no se puede adentrar sin cortar alguna liana.

Este magnifico riachuelo esta a 10 metros de su casa…
Y este bucolico lugar a menos de cinco minutos!

Finalmente nos fuimos a dormir no sin antes darle un fuerte abrazo y prometerle que al día siguiente cocinábamos nosotros.
Al día siguiente cada uno se fue por su cuenta, Charlie se quedo en la playa, Kim subió al Monte Sorrow, y yo que empecé la ascensión horas mas tarde me quede a mitad de camino. Por desgracia en la cima del monte Sorrow no había muchas vistas ya que la bruma lo tapaba todo.

Esta es mas o menos la vista desde otro punto cercano

Pero lo interesante era la ascensión en si, el estrecho camino a veces desaparecía en el espesor de la selva, había enormes arboles caídos que había que escalar o pasar por debajo, gruesas lianas…

Oioio ioiooooooooooo!

 Camino a la cima….

Si tienes suerte… pero que mucha mucha suerte parece que puedes llegar a ver Cassawaris, este fue el único que vimos nosotros…

 

Parecia que tenias que ver uno a cada curva pero nanai

En resumidas cuentas, se trata de un sitio muy recomendable… y como prometido, por la noche volvimos con Abel y con Kate, les preparamos una tortilla de patatas y un arroz a la cubana, departimos al lado de un fuego y sacamos de nuevo la guitarra y de nuevo la magia nos envolvió.
Si algún día pasáis por Daintree afinad la vista… tal vez os crucéis con ella!

Devils Marbles

Devil’s Marble debia ser nuestra unica incursion en el desierto para luego ir tirando directamente hacia la costa este. Al final, nos gusto tanto que cambiamos totalmente los planes y nos hemos estado la ultima semana en medio del desierto Australiano. Uluru, Kuta Tjuta y Kings Canyon son lugares espectaculares ademas de archiconocidos. Pero Devils Marble permanece bastante aislado de la ruta turistica a pesar de su belleza.

 
Kim en apuros 😉

 

Desde el principio este sitio me encandilo. Para los que, al igual que un servidor, no dominan el ingles del todo, Devils Marble significa Las canicas del Diablo. El nombre es de lo mas apropiado, es como si el demonio hubiera echado una partidita con un colega en medio del desierto y con una canicas de 2 a 10 metros de diametro…

 

 

 
Nos dio por saltar…
 
 
Otro!!

 

Sorprede que un lugar tan bello este tan poco frecuentado y la verdad que pudimos contemplar un atardecer y un amanecer bellissimos en muy poca compania. Los colores de las piedras se volvian preciosos con las primeras o ultimas luces del sol.

 

 
Una Canica…
 
 

 

 

 
Todos!!

 

Finalmente por la noche el lugar, alejado de todo nos deparo un cielo estrellado de lujo y la luz de la luna nos permitio hacer algunas fotos divertidas.

 

 
Las rocas de noche
 
 
 
 
Haciendo el canelo

 

Kelimutu

En Flores ya hemos comentado lo duro que se hacia viajar pero al atravesar la isla, en el lado Este nos aguardaba un nuevo Volcán con una perla en su interior, una nueva joya de la corona para nuestra colección de lugares mágicos en esta vuelta al mundo.
De hecho las perlas son tres porque, cerca de un pueblo llamado Moni y tras unos 30 minutos de Bemo (el taxi local que es una mini van que suele llevar una rudimentaria pero potente instalación de sonido con la que los conductores pretenden hacerte sangrar los timpanos) y 20 minutos de fácil subida al llegar a la cresta del volcán te reciben tres maravillosos lagos de colores.

 

 

Dos de los lagos el negro y el turquesa…

La verdad es que hay que tener un poco de suerte y/o paciencia, ya que a menudo esta nublado, así que hay que esperar a que el sol toque magicamente los lagos para que luzcan con todo esplendor.

Parece que debido a los componentes químicos que se van disolviendo en el agua con la erosión los lagos van cambiando de color pero lo que vimos fue uno rojo oscuro-marrón casi negro, uno verde gris y el mas espectacular que es de color turquesa (este ultimo desprende un leve olor a azufre y observarlo con la luz del sol es deslumbrante).

 

 

A las imagenes me repito!

 

 

Al parecer hace unos años el negro era Rojo sangre y el verde gris era blanco-gris en fin un lio de colores que si te descuidas te giras y ves el arcoiris.
Nos quedamos una buena hora admirando como la sombra de las nubes se pasea dibujando su silueta por los lagos y al dia siguiente abandonamos Flores satisfechos de estos duros dias de viaje pero con grandes momentos para la memoria.

 

 

 
Charly se quedo tan afectado que su daltonismo subclinico salio finalmente a la luz…
 
 
Kim, Aurelie y Rodri disfrutando del espectaculo e intentando no reirse de Charles