Brasiiiiiiiil

Os habréis dado cuenta que estos días estamos publicando menos que de costumbre. Bueno pues el culpable no es otro que el país en el que estamos: Brasil. Uno disfruta tanto durante el día (y la noche) que la verdad que nos un poco más de pereza que antes pasar tiempo delante de un ordenador. Pero aquí estamos, al pie del cañón! Para leer este post, haced click aquí para escuchar una canción brasileña preciosa.

 

Como vamos a estar escribiendo en lugares como éste…
Además cuando íbamos pal Ciber nos pilló la marea alta

Y que es lo que tiene Brasil? Pues todo lo que necesitaba un servidor para su final de vuelta al mundo: Playas paradisíacas, samba, samba, samba, caipirinhas i cervecitas para relajarse de un día duro bajo el sol y MUCHA fiesta en un ambiente muy agradable gracias en parte a los brasileños y a las brasileñas que de momento se están portando genial con nosotros. 

Las playas, que decir, tienen taaaanta costa y casi toda de playas que además de ser espectaculares, en general estás bastante solo. Pero mejor os muestro algunas

Ana pasándolo mal en Jericoacoara…
Tran-qui-li-dad
Guillem de anuncio
Ay! Que se le cae!

Estamos tan a gustito que mirad, inicialmente nuestro plan contemplaba lo siguiente: Sao Paolo – Paraty – Rio – Ouro Preto – Chapada Diamantina – Amazonas – Belem – Lençois Maranhenses – Jericoacoara – Natal – Recife. Pues bien, si nos coseguimos espabilar un poquito con suerte haremos la mitad de las cosas… La parte de Amazonas ya la hemos dejado para la próxima, Belem fuera, Maranhà va en camino y Natal también parece condenado. Que ha pasado? Pues que aquí todos los lugares nos han atrapado. En Paraty las playas nos atraparon un día más; en Río haía que quedar-se un par o tres de días… (JA!) Ocho días cayeron ahí y porque estábamos abusando de la hospitalidad de un amigo del hermano de Guillem que sino a lo mejor aún estaríamos ahí; y ahora en Bahía han vuelto a caer 8 días más…

 

Guillem feliz, guitarrita en un velero por la Bahía de Salvador
Paz interior en Salvador

Algo curioso es que Brasil nunca me había llamado mucho la atenciõn y eso que sus cualidades són bastante conocidas. Sinceramente, no sé porque pero no estaba dentro de mis prioridades. Y en cambio ahora me estoy enamorando del país. Creo que lo que más me gusta es que se respira alegría por todas partes, la gente tiene claro que su prioridad es difrutar, ser felices y forma parte de su cultura el estar de fiesta. Pero además es una manera de entender la fiesta muy sana, la fiesta reúne mucho más a mayores y pequeños que en Europa, muchas veces acontece durante el día y no acaba muy tarde, raramente ves a Brasileños muy muy borrachos: como se pasan el tiempo bailando, tampoco tienen tiempo de beber. Y Lo de bailar aquí es religión (y nosotros unos patos mareados ateos), en cada esquina te encuentras en un bar o donde sea que pongan música a algunas personas bailando. Si hay música, en brasil, hay alguien bailando. Y si el baile en general ya es alegria, la samba es la que hace que todos tengan una sonrisa de oreja a oreja cuando bailan.

Casi siempre música en directo
Intentando sambar eléctricamente en un ensayo
Sambando en la playa y cada vez más brasileños en todo…
…Brasileños auténticos, mulatos y con rastas 😉

 

Y para acabar también tenía que hablar de futbol. El mito es verdad, aquí todo el mundo juega bien a futbol. Los rondos de toques en la playa sin que el balón toque el suelo tiene todos un nivelazo. Hasta las chicas juegan bien, mirad el video de la Ronaldinha que vimos en San martín de Sà. Yo venía con ganas de jugar a futbol aquí pero visto el nivel paso de hacer el ridículo. 

Aiiiiii, costará irse de Brasiiiiiiiiiiiiiil

PD: Ceci verdad que esta parte tan estresante del viaje no te hubiera gustado? Lo de destrozarnos las piernas a caminar y ser manjar de mosquito era mucho más relajante.      

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