BCN-GI-LONDON-Cancelled-PARIS-Overbooking-SHANGHAI-HANGZOU

Por fin tengo ambos pies en China y la verdad es que ha costado lo suyo. 

Mi viaje no empezó el día que llegué a China sino mucho antes, al dejar Barcelona, con un trayecto que me es familiar, agarré el tren con destino a la preciosa ciudad de Girona, un Jueves, a mi alrededor, gente que volvía de trabajar en Barcelona y yo pensando… “Me voy a dar la vuelta al mundo…”. 

Estaba un poco emocionado pero fue al llegar a casa de mi amigo del alma, Rodrigo, al verle en su espaciosa terraza, cervecita en la mano, sonrisón en los labios, luz de velitas y buena música cuándo me puse nervioso de verdad.

Él estaba muy emocionado y sentí que se me encogía el corazón… mi última noche en Cataluña por un año! La planeó bien, como siempre, me invitó a cenar en Can Mascor, una típica masía Catalana, embutidos con “pa amb tomàquet”, “peus de porc” para él y “vedella amb bolets” para mi, vino de la casa servido en “porró” y gaseosa y “grana de capellà” de postre… qué más se puede pedir? Después de callejear por Girona nos dimos cuenta que nos sobraba la compañía en los bares atropellados de universitarios con el “thursday night fever” así que nos fuimos a casa a tomar el último “rhum arrangé” con banana y canela. 

Al día siguiente tuve la oportunidad de visitar la torre de control del aeropuerto de Girona dónde Rodrigo trabaja duramente, con sofá, televisor, DVD y Play Station para combatir el estrés. Así pues después de un fuerte abrazo tomé mi vuelo a Londres dónde me instalé en el no menos acogedor sótano de mi amigo Max en el corazón de el colorido Notting Hill.

El reencuentro con los que fueron un solo día mis compañeros de viaje en China hace dos años fue un inmenso placer, cenas y comidas Indias, Chinas o Tailandesas en las que a penas me dejaron pagar nada, una (para variar) lluviosa Londres, copitas de vino (carísimo sin ser nada del otro jueves) en casa de Max, paseo por Little Venice con Tamara su simpática novia… 

Bonita ciudad, exageradamente cara (todo parece de lujo) melting pot de culturas extraordinario que se reúne en un extraño caos que sorprendentemente funciona, Pakistanís, Indios, Blancos, Negros, Asiáticos, Judíos, Musulmanes, Cristianos, Sighs, Punkies, Pijos, Trotamundos…, cámaras y vigilantes de seguridad por todas partes que a mi me provocaban la más completa inseguridad y bares de pintas espumosas alrededor de las cuales se unen todos los habitantes de London. 

El domingo por la mañana me tocaba dejar la ciudad, pero antes decidí reconfirmar mi vuelo por Internet, lo único que vi al seguir con el dedo mi número de vuelo fue: CANCELLED… no me lo podía creer… así que la broma que iba a hacerle a Max, “me tengo que quedar un par de días más” resultaba gafe. En fin… 40 minutos de espera (reales) al teléfono más tarde, una inglesa de British Airways nada amable me informa que debo llamar a QANTAS ya que el billete se compró a través de estas aerolíneas Australianas… Atónito le explico que el vuelo es de BA y que el avión es de BA y que llevo más de 40 minutos al teléfono y si puede hacer algo, de malas maneras insiste en que no puede hacer nada y con cara de tonto cuelgo el teléfono. Llamamos a QANTAS, esta vez esperamos menos de 10 minutos y Jessica, una Australiana desde Melbourne, muy agradable y amable me informa que debería solventar el problema con BA (lógico) pero que ella llamará por mi. Me vuelve a llamar y me dice que debo ir al aeropuerto…

Una hora más tarde veo la larga cola que sale del mostrador de BA pero parece que tengo suerte, me encuentran un vuelo a París y de allí a Shanghai así que no pierdo tanto. Cuándo voy a hacer el Check-in en París se me acerca “une gentille demoiselle” y me informa que hay “overbooking” en el avión, que si deseo presentarme voluntario a volar mañana.En principio no, pero ya son las 22h y llevo desde las 9h de la mañana así que como tengo familia en París y me darán 300 Euros le digo que buenovaledeacuerdo que los excesos de dos días en Londres suponen dos semanas en India! Al final son 150 Euros y solo tengo tiempo de desayunar con mis tíos pero el Lunes al mediodía por fin tomo el avión a Shanghai dónde llego a las 8 de la mañana del Martes hora local (pero la 1 de la madrugada para mi), tomo un autobús que en 3 h me deja en Hangzou dónde sin demasiadas complicaciones encuentro el edificio en que trabaja mi hermana. 

Entro, saludo, me siento, me sirvo un café! Me espera un día largo que duró más de 48 horas!

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