No puedo escribir

No es que me hayan amputado las manos, no es que ya me de pereza escribir y narraros las ultimas aventuras de esta vuelta al mundo…

 

Sencillamente no puedo. Tengo la cabeza como un bombo! Ayer hicimos la ultima noche de los precarnavales, que tenia ser flojita… Vaya fieston!!!! Hemos vuelto a casa de milagro… Y hoy empieza lo serio, con Caetano Veloso inaugurando los carnavales de Recife. Luego Manu Chao dos dias seguidos… Vamos que no creo que tampoco vaya a tener el espiritu muy claro estos dias. Y tampoco se si volveremos todos de esta. El nivel de fiesta que tienen aqui es muy serio. Sabran de futbol, capoeira y samba, pero en temas de fiesta son autenticos PRO-FE-SIO-NA-LES.

Hace 5 dias vino Tomas,un amigo de Barcelona y tambien el hombre que ha creado la pagina web, la primera noche nos pusimos al dia de como habian ido las cosas este tiempo… Desde entonces lo sigo buscando. Pero se que esta bien.

Hala! Prometo hacer un reportaje como dios manda cuando se acabe esta locura y me este recuperando en una playita a base de zumos. Tambien prometo encontrar a Tomas, que sin el va a petar la pagina…

 

Rio dos meus amores

Os va a parecer que me quedo prendado de todas las ciudades en esta vuelta al mundo. Pero es que me ha vuelto a pasar. Esta vez me he enamorado de Rio. Ibamos a pasar tres dias para ver las principales atracciones turisticas e irnos para el norte… Al final y despues de un gran esfuerzo conseguimos salir de ella al cabo de 8 dias…

Para empezar es incontestable que Rio es una ciudad bonita, no solo por su atracciones turísticas sino ya  por su emplazamiento. La forma del litoral que limita Rio junto a la belleza de su bahía la hacen un lugar muy especial. Desde el Cristo Corcovado, un ícono de la ciudad, uno tiene a su alcance una panorámica que abraza casi toda la ciudad y como el mar la rodea.

 

 
El Cristo
 
 
 
Esta foto no la tiene nadie.
 
 
 
Para hacer el “Salta” le rompió un par de costillas a un guiri…
 
 
 
Lo malo era que estava a petar como podéis ver…
 
 
 
Pero Gene Kelly Ruscalleda encontró su rincón bajo la lluvia
 

Desde el Pao de Azucar en cambio las vistas se centran sobre las playas de Rio y el centro de la ciudad.

 

 
 
Desde el Pao de Azucar con Copacabana al fondo

 

 
Lástima que el presupuesto no diera para helicópteros…
 
 
 
Copacabana
 
 
 
La bonita Praia Vermelha
 

Otra gran impresión me dejó el barrio bohemio-artístico de Santa Teresa en cuyas calles me imaginé viviendo.

 

 
Ana feliz de la vida en el bondinho que lleva a Sta Teresa
 
 
 
Como mola mi poncho!
 

Evidentemente también fuimos a ver otros atractivos turísticos como son Ipanema y Copacabana aunque estos nos defraudaron un poco ya que estaban bastante vacias debido al mal tiempo… A pesar de ello se veía a bastante gente usando las playas y sus alrededores como gimnasio: Footing, bici y ejercicios de barras y pesas!! 

 

 
Freddy acabó con Ana pedaleando por Copacabana e Ipanema
 
 
 
Durísimo despertar en Ipanema
 

Esta es una de las facetas que me hicieron ver lo mucho que Rio vive volcada al mar, sus habitantes parecen buscarlo constantemente y alrededor de él se hace mucha vida. Por ejemplo el barrio de Urca en el que sus habitantes no solo van a la playa sino que también se reúnen en el “muro” de un paseo que rodea un puerto náutico a tomarse unas tapitas.

 

 
Cervecita, empanada de camarones y caldito de pescado junto a Mauro y Freddy
 

Finalmente en Rio coincidimos con los últimos ensayos de las escuelas de Samba… La excusa perfecta para que sus habitantes acudan en masa y pasen la noche entera bailando frenéticamente.Casi cada noche había un ensayo, nosotros fuimos a ver a tres escuelas: Rocinha, Mangueira y Porto da Pedra.

 
Sambando en Rocinha
 
 
 
Paseando el palmito en el mismísimo sambódromo
 
 
 
Desfile de Porto da Pedra

 

Y si se acababa temprano o no apetecía ensayo entonces… LAPA! El centro neurálgico de la samba y la noche brasileña, un lugar en el que seguro que no te aburres… Pero de hecho en casi todo Rio, al menos en la época en la que estuvimos, en alguna esquina o buteco cercana hay un grupo de gente bailando Samba.

 

 
Sambando en un pequeño buteco de Botafogo al lado de casa de Mauro
 

Me olvidaba que conocimos a una chica de Niteroi, la ciudad que hay del otro lado de la bahía. Así que también pasamos un día por ahí y luego nos llevó a la preciosa playa de Iticoatiara cerca de Rio.

 

 
Tomando fuerzas en Itacoatiara

 

Nuestras joyas

Durante un año hemos estado en varios lugares mágicos, pero lo que vimos en Chapada Diamantina volvió a dejarnos casi sin respiración, embobados e incrédulos, superó nuestras expectativas y entró directamente al top 15 de los lugares más bellos que hemos visto en esta vuelta al mundo. No gusto de hacer listas pero a menudo hablamos de que poco a poco vamos siendo más difíciles de impresionar, por todo lo que hemos tenido la suerte de ver y creo que es bueno dar a entender lo impresionados que quedamos.

Otra de las sorpresas que nos llevamos fue que de ese lugar que nos pareció tan sobrenatural, tan de escenario de “Tras el corazón verde”, no venía ni una sola palabra en nuestra querida Lonely Planet. Sí que habla de la Chapada Diamantina, Parque nacional situado en el estado de Bahía, a unos 300Km al interior de Salvador, pero solo de su parte norte, y el parque, como todo aquí en Brasil, es enorme, y en su parte Sur fue dónde descubrimos nuestras joyas.

 

 
De camino a la sorpresa…
 

En el norte está la ciudad de Lençois de la que se habla en varias guías, “websites“, y oficinas de turismo ya que se considera la puerta de entrada al parque y el punto de partida para visitar la “Cachoeira da Fumaça“, al parecer una cascada de 420 m de altura, en su caída el agua se deja llevar por el viento creando una nebulosa llamada de “Fumaça“.

 

 

 

 Con nuestro guía en el medio del cañón

 

Intrigado por una foto que vimos en el menú de un bar de Sao Paulo, Charly hizo una búsqueda en Internet y decidimos dejar de lado el norte del parque e ir a Ibicoara en la zona sur. De allí tendríamos acceso a la “Cachoeira da Fumaçinha” y a “O Buracão” (el agujero).

 

 
Alguno de los tramos merecía una pausa…

 

Ibicoara es un pueblo pequeño, sumamente tranquilo, con hostales por 9 reais la noche (3 Euros) y cenas por similar precio. Disponen de dos “agencias de guías” ya que es obligatório entrar al parque con guía, en ” O Bicho do Mato” un joven rastas con un Brasileño difícil de entender nos explicó que el parque se encuentra a 32km y que de allí una caminata de 4h te lleva hasta la Fumacinha y otra de media hora hasta O Buracão.
Contratamos las excursiones y también un coche para que nos llevara (eso fue lo más caro) y al día siguiente a las 5 de la mañana tocamos diana para ir a Fumacinha.

 

 
Primeras vistas del lecho del río

 

 

 
Llegando al final del cañón
 
 
 
Que ya llegamos venga!
 

Empezamos la excursión hacia las 7, caminamos por el lecho del rio que discurre por un bonito cañón, poco a poco este se va estrechando. Dando saltos de piedra en piedra y algunas veces por el medio de la vegetación selvática nos fuimos acercando a la Fumacinha. Un salto mal calibrado de Charly le llevó a darse un chapuzón de videos de primera, lástima que (aún no se porque) no estaba grabando ya que se veía a venir.

 

 
Pasado por agua…

 

Más fresquito llegamos hasta el final del cañón, las paredes de este se juntaban hasta hacerlo desaparecer dejando antes un pequeño lago y una espectacular cascada con tres niveles distintos.

 

 

 
Lost…

 

 

 
Preparados…
 
 
 
Listos…
 
 
 
YA! Qué os parece?
 
 
 

Al ser tan estrecho la luz no penetraba en el lugar a las 11 de la mañana, estuvimos bajo la cascada, extasiados, descansando, comiendo algo, observando los imperceptibles cambios de luz, sintiendo la humedad y el frío en la piel, viendo el verde del musgo cambiar de tono con la luz del sol, el lago iluminarse y de nuevo el sol despedirse de ese mágico lugar, estuvimos solos y disfrutamos de la visión durante un par de horas antes de volver hacia el coche con 4 h más de caminata con algún parón entre medio para bañarnos en las rojas aguas del río, Al parecer esas aguas contienen mucha materia orgánica y adoptan ese tono rojizo además de producir esa espumilla un tanto desagradable, pero el agua fresca no la despreciamos!

 

 

 

 
Los posados para las madres…

 

Al llegar al pequeñísimo pueblo que hay a la entrada del Parque nos tomamos una y después otra y luego otra y luego la “saidera” que nunca es la última, cerveza helada, estábamos sedientos y también sedientos de conversación con los lugareños a los que convencimos que debían promocionar un poco ese lugar bellísimo que era casi un secreto, algunos diréis que mejor así, y no hablamos de montar un Benidorm pero sí de sacar un poco más de provecho, se ve que en dos meses éramos los primeros turistas que necesitá bamos el coche del chófer que nos llevó (otros vienen en su propio coche pero realmente es muy poco).

 

 
Disfrutando de la cerveza con el chófer y el entrañable señor del bar
 

Pero cuándo uno cree que ha visto lo más bonito sale un nuevo sol, se despierta un nuevo día y te montas en el mismo coche que te vuelve a llevar a la entrada del parque, andas unos 45 minutos hasta llegar a un estrechíssimo congosto por el que pasa un rio. El guía nos entrega unos salvavidas y nos dice que hay que cruzar nadando, nos metemos en el agua mientras él nos lleva las cámaras haciendo una pequeña escalada hasta cruzar el congosto en seco. Después de nadar unos 70 metros el congosto se abre bruscamente dejando ante nosotros una circunferencia de unos 200m de diámetro con una tremenda cascada de 90 metros de alto a nuestra derecha.

 

 
De camino al “buracão”
 
 
 
En el estrecho paso hacia el Buracâo

 

 
Nadando, convertidos en trinaranjus gigantes por el color del agua

 

 

 

A nosotros la visión nos emmudeció, la luz entraba con fuerza en el “buracão” y cuándo miré a mis compañeros estos tenían una sonrisa de felicidad extrema en la cara.

 

 

 
Felices o no? y…

 

 
Esto es la bombaaaaaaaa!
 

Nos bañamos en el lago, cruzamos tras la potente cascada y nos lanzamos a través de sus aguas en una sensación que me devolvió a la infancia. No nos queríamos ir pero lo mejor es que al volver el guía nos hizo pasar por un lugar por dónde se veía el agujero pero esta vez desde arriba, la temible cascada asociada a la sensación de vértigo dieron aún más poder si cabe a ese lugar que se grabó en nuestra retina para siempre.

 

 
Desde abajo…

 

 

 
Desde arriba
 
 
 
Desde arriba sufriendo…
 
 
 
Desde arriba cayendo…
 

Por desgracia no pudimos conocer más de la Chapada pero estamos seguros que todavía esconde muchos secretos… os animo a descubrirlos!

          

 
De vuelta a casa solo una vista más de la belleza del lugar…

       

Un mundo por delante

En Asia, coincidimos con Jacobo, un chico madrileño, que como nosotros un día decidió tomar su mochilla e ir a ver mundo. Ahora él también ha vuelto y como heredero de Spielberg o Amenabar, ha editado un video que al menos a mi, me ha dado unas ganas de volver a tomar la mochila, que no os podéis imaginar…

 

Espero que lo disfrutéis. Son tres minutos pero uno se queda con ganas de más…

 

Mucha suerte Jacobo !!! Sabaidi krap !!! 😉

 

 

De mi “Paraty” por ser tu!

A medio camino entre Sao Paulo y Río de Janeiro se encuentra el pintoresco (a qué da rabia esta palabra?) pueblo de Paraty. Con su arquitectura colonial y su ubicación privilegiada en una bahía salpicada de decenas de pequeñas islas, atrae el turismo como abejas a la miel. Su gente pues vive del turismo, la pesca y de la tranquilidad que proporciona estar en un lugar tan bonito, porque en efecto, la estampa del lugar es preciosa y más si se coge un barco de pescador y se contempla su perfil desde la bahía.

En la estación de autobús, nada más llegar (veníamos de Sao Paulo), nos encontramos con Rémi, un viajero Francés que conocimos en la fría Patagónia y con quién compartimos noche de refugio en el Parque nacional Torres del Paine y noche de celebración de fin de trek en Puerto Natales… la situación prometía …

 

Una de las calles adoquinadas

 

Vista de una de sus iglesias bajo un cielo amenazador, gentileza de Ana.
Leyendo la guía frente a otra de las iglesias

Después de un paseo por las calles adoquinadas del pueblo, de admirar sus iglesias y degustar una cervecita en una de sus playas, tanteamos algunos pescadores y acabamos adquiriendo la razonable cantidad de un kg y medio de camarones y gambas para 4 personas. Después, compramos algo para una ensalada, las consabidas cervezas, unos “limâos” y una botella de Cachaça, las manos bien limpias y al ataque!

 

Charles y yo comprobando la calidad, le di un curso acelerado…

La fiesta culinaria fue un éxito, volvimos a nuestro querido Chile en que cada noche empestabamos la cocina de las posadas que íbamos colonizando con nuestras bolsas llenas de marisco. La cena se prolongó por más de tres horas y bajo la mirada atónita de otros huéspedes que cocinaban un poco de pasta con salsa preparada degustamos con placer todas las gambas, cocinadas “a plazos” y de maneras muy distintas, hasta algunas tuvieron el placer de ser flambeadas, pero con Cachaça!

Al día siguiente decidimos apartarnos de la turística Paraty y retirarnos a una de las muchas playas de la Bahía que solo pueblan pescadores. Con un barco y tras dos horas y media de relajada y bonita travesía llegamos a la Pouça de Cajaíba, un trozito de paraíso dónde encontramos alojamiento bueno bonito y barato y reencontramos a la feliz familia que ya había conocido en fin de año, Regina con su pareja Nico y sus hijos Sofía y Teo además de una nueva adquisición que bautizamos como la Prima…

Llegada a la Pouça de Cajaíba

 

Posado de Charles en la playa

Qué hicimos? Tomar el sol, bañarnos, visitar la playa de “al lado”, Martin de con preciosa y agotadora excursión a través de la húmeda Mata atlántica (con encuentro inesperado con serpiente incluido), poblada únicamente por surfistas en el cámping la única infraestructura existente. Os imagináis el ambiente no? Tiendas de campaña, surfistas, barbacoas, guitarreo, pelotas de fútbol para dar algunos toques, chicas que juegan mejor que la Ronaldinha i que tienen una figura comparable… solo jóvenes y poco estrés.

 

Primera y agotadora actividad en Pouça da Cajaíba
Ahora sí con la familia feliz, sudados en lo alto del repecho hacia Martin de Sa
Posado en el rio..
Cena, un poco requeimados

También cenamos con la familia de Regina, preparamos la cena juntos e en su casa de la colina, sin luz, solo con velas y el sonido de algunas sambas o música popular brasileña, más guitarreo y relax en las hamacas, más caipirinhas y vuelta a la cama que al día siguiente esperaba un duro día de viaje.

 

Teo tocando una sambinha… acabamos todos bailando!

 

Posado de Ana en Martin de Sa

Por la mañana estuvimos esperando que algún pescador quisiera llevarnos de vuelta a Paraty por un precio razonable,  encontramos a Pedro, el adonis de la isla que nos dejó en Paraty bajo un diluvio y llegamos a la estación de autobuses dónde embaracamos para Rio de Janeiro pero esa… ya es otra história!

         

 Vista de Martin de Sa con la Ronaldinha al fondo…

 

Brasiiiiiiiil

Os habréis dado cuenta que estos días estamos publicando menos que de costumbre. Bueno pues el culpable no es otro que el país en el que estamos: Brasil. Uno disfruta tanto durante el día (y la noche) que la verdad que nos un poco más de pereza que antes pasar tiempo delante de un ordenador. Pero aquí estamos, al pie del cañón! Para leer este post, haced click aquí para escuchar una canción brasileña preciosa.

 

Como vamos a estar escribiendo en lugares como éste…
Además cuando íbamos pal Ciber nos pilló la marea alta

Y que es lo que tiene Brasil? Pues todo lo que necesitaba un servidor para su final de vuelta al mundo: Playas paradisíacas, samba, samba, samba, caipirinhas i cervecitas para relajarse de un día duro bajo el sol y MUCHA fiesta en un ambiente muy agradable gracias en parte a los brasileños y a las brasileñas que de momento se están portando genial con nosotros. 

Las playas, que decir, tienen taaaanta costa y casi toda de playas que además de ser espectaculares, en general estás bastante solo. Pero mejor os muestro algunas

Ana pasándolo mal en Jericoacoara…
Tran-qui-li-dad
Guillem de anuncio
Ay! Que se le cae!

Estamos tan a gustito que mirad, inicialmente nuestro plan contemplaba lo siguiente: Sao Paolo – Paraty – Rio – Ouro Preto – Chapada Diamantina – Amazonas – Belem – Lençois Maranhenses – Jericoacoara – Natal – Recife. Pues bien, si nos coseguimos espabilar un poquito con suerte haremos la mitad de las cosas… La parte de Amazonas ya la hemos dejado para la próxima, Belem fuera, Maranhà va en camino y Natal también parece condenado. Que ha pasado? Pues que aquí todos los lugares nos han atrapado. En Paraty las playas nos atraparon un día más; en Río haía que quedar-se un par o tres de días… (JA!) Ocho días cayeron ahí y porque estábamos abusando de la hospitalidad de un amigo del hermano de Guillem que sino a lo mejor aún estaríamos ahí; y ahora en Bahía han vuelto a caer 8 días más…

 

Guillem feliz, guitarrita en un velero por la Bahía de Salvador
Paz interior en Salvador

Algo curioso es que Brasil nunca me había llamado mucho la atenciõn y eso que sus cualidades són bastante conocidas. Sinceramente, no sé porque pero no estaba dentro de mis prioridades. Y en cambio ahora me estoy enamorando del país. Creo que lo que más me gusta es que se respira alegría por todas partes, la gente tiene claro que su prioridad es difrutar, ser felices y forma parte de su cultura el estar de fiesta. Pero además es una manera de entender la fiesta muy sana, la fiesta reúne mucho más a mayores y pequeños que en Europa, muchas veces acontece durante el día y no acaba muy tarde, raramente ves a Brasileños muy muy borrachos: como se pasan el tiempo bailando, tampoco tienen tiempo de beber. Y Lo de bailar aquí es religión (y nosotros unos patos mareados ateos), en cada esquina te encuentras en un bar o donde sea que pongan música a algunas personas bailando. Si hay música, en brasil, hay alguien bailando. Y si el baile en general ya es alegria, la samba es la que hace que todos tengan una sonrisa de oreja a oreja cuando bailan.

Casi siempre música en directo
Intentando sambar eléctricamente en un ensayo
Sambando en la playa y cada vez más brasileños en todo…
…Brasileños auténticos, mulatos y con rastas 😉

 

Y para acabar también tenía que hablar de futbol. El mito es verdad, aquí todo el mundo juega bien a futbol. Los rondos de toques en la playa sin que el balón toque el suelo tiene todos un nivelazo. Hasta las chicas juegan bien, mirad el video de la Ronaldinha que vimos en San martín de Sà. Yo venía con ganas de jugar a futbol aquí pero visto el nivel paso de hacer el ridículo. 

Aiiiiii, costará irse de Brasiiiiiiiiiiiiiil

PD: Ceci verdad que esta parte tan estresante del viaje no te hubiera gustado? Lo de destrozarnos las piernas a caminar y ser manjar de mosquito era mucho más relajante.      

Resaca

No es que me haya bebido litros de alcohol, sino que después de un mes en casa, por primera vez desde que llegué, tengo resaca del viaje.

Supongo que cuando llegas, con las emociones de la vuelta, de ver a todo el mundo, que te vean, echar de menos todo y volverse a poner las pilas, uno no se da cuenta del cambio. Por eso, pasada esta euforia transitoria, cuando todo vuelve a la normalidad, los amigos curran, en Barcelona llueve y la vida te hace de las suyas, pues empiezas a echar más de menos el viaje.

Y eso lo que me pasa ahora a mi. Estos días me acuerdo aún más del viaje, de los momentos y de todo lo que vimos. Me consuelo hablando con los dos Willys y ordenando las fotos, pero no es lo mismo. Os lo podéis imaginar.

Una de nuestras más fieles lectoras, dijo que esta seria su venganza. La vuelta. Y si bien no me puedo quejar de nada y que me “quiten lo bailado”, ahora veo que tenía razón…