7(2) horas…

Hay una canción de Bebe en la que se apresta a tomar un autobús que le acerca a su amado, este se demora 7 horas y le da tiempo a arreglar-se el maquillaje, comprobar la pilosidad de sus piernas y muchas otras cosas. A mi los días 25, 26 y 27 me hubiese dado tiempo a mucho más casi hasta una operación de cambio de sexo… me tiré no 7 sino 72 horas en un bus, bueno para ser exactos en un barquito y 4 buses.

El 25 por la mañana y sin ningún tipo de resaca por los inexistentes excesos de la noche buena… nos levantamos temprano, el día era lluvioso pero milagrosamente cuándo nos tocaba bajar hasta la orilla del lago (un paseo de media hora) escampó e incluso fue asomando el sol.
Así que después de despedirme con tristeza de Charles, Cez, Eva y Jordi (dos catalanes con quién compartimos la despedida de Kim y Navidad) me embarqué en un pequeño bote que en hora y media cubre con calma las pocas millas náuticas que separan la Isla del Sol del pueblecito de Copacabana eran eran las 10 de la mañana del día 25.
Por desgracia aunque tenga ese nombre tan de Rio de Janeiro este pueblo está a 3 horas de bus de La Paz así que cargado con mi mochila que se rompía por todas partes y mis dos bolsas de plástico me compré un par de empanadas y subí la cuesta hasta la plaza en la que varios autobuseros gritan a los 4 vientos su destinación, me subí a un bus hacia La Paz y 4 horas más tarde estaba en la estación de buses de la capital Boliviana.

4 Horas de espera que emplee conversando con un Colombiano y con el mundo en Internet y subí al bus que me llevaría a Santa Cruz, un pueblo en el centro de Bolivia, un trayecto de unas 16 horas en que por fin después de 3 semanas descendí de los 4000 hasta los escasos 500 metros, reencontrándome de golpe y porrazo en medio de la noche con la humedad del trópico.
Me deshice de todas las capas que pude y me volví a dormir pero en medio de la noche en medio de la selva el bus paró y no avanzaba más… Paciente intenté dormir pero pasaron las horas y el bus no se movía, cuándo salí a estirar las piernas el panorama era de batalla campal, una cola de buses y camiones sin fin y al inicio de todo una barricada con ruedas quemando, al parecer en la localidad que acabábamos de atravesar, la noche anterior (la de navidad) atropellaron un chico y la policía ni siquiera se presentó, el pueblo decidió actuar y durante 10 horas cortaron la carretera e incluso querían quemar uno de los buses de la compañía que había perpetrado el atropello. Ahora sí, la policía estaba allí, y al final se disolvió el asunto, así que intenté dormir de nuevo hasta casi mi llegada a Santa Cruz el 26 al mediodía.

Desde Santa Cruz tenía previsto agarrar el tren de la muerte que te lleva en unas 20 horas hasta Puerto Quijarro en la frontera entre Bolivia y Brasil pero estaba todo vendido, por un momento vislumbré la posibilidad de una ducha y una noche de reposo pero ya estaba lanzado y me anunciaron que un bus cubría la misma distancia… en 18 horas.
El bus era de los viejetes, de esos que crees que se van a descalabrar en cualquier momento y cuándo la carretera es TODA de tierra, y debes mantener las ventanas abiertas debido al sofocante calor acabas cubierto (literalmente) de polvo.
A las 7 de la mañana llegamos a la frontera, y después de un taxi, los trámites burocráticos de hacer un poco de autostop para cubrir los diez km de Tierra de nadie (muy rara esa frontera) llegué a la estación de bus de Curumbá. Compré el boleto a Sao Paulo y me tomé una cerveza la primera Brahma!

A las 12h me subía al bus con un aire condicionado muy deficiente que me tuvo sofocado hasta las 7 de la tarde en que el astro aflojó, mi compañera de asiento una joven Boliviana embarazada de 8 meses (yo pensé que tenía que hacer de comadrona!)… 23 horas de bus por delante y la única Boliviana que conocí que te da conversación justo cuándo lo que quería era dormir…
En fin… una noche más y a las 12 (hora local) del mediodía entrábamos en la estación de Barra Funda, sucio y cansado recogí mi equipaje y mientras andaba hacia la salida vi venir hacia mi mi hermano y mis padres a los que por fin después de más de nueve meses me abracé… Era el 28 de Diciembre… habían pasado 72 horas desde que salí de la Isla del sol!

Ahora esto ya no es más que un recuerdo y me apresto a celebrar un fin de año fuera de lo común para un Europeo, en una playa Brasileña después de haberme bañado en el mar todo el día y… os dejo que me traen una Caipirinha!

Besos y feliz año nueve!

 

 

 Al llegar con mi madre y mi hermano!

7(2) horas

Hay una canción de Bebe en la que se apresta a tomar un autobús que le acerca a su amado, este se demora 7 horas y le da tiempo a arreglar-se el maquillaje, comprobar la pilosidad de sus piernas y muchas otras cosas. A mi los días 25, 26 y 27 me hubiese dado tiempo a mucho más casi hasta una operación de cambio de sexo… me tiré no 7 sino 72 horas en un bus, bueno para ser exactos en un barquito y 4 buses.

El 25 por la mañana y sin ningún tipo de resaca por los inexistentes excesos de la noche buena… nos levantamos temprano, el día era lluvioso pero milagrosamente cuándo nos tocaba bajar hasta la orilla del lago (un paseo de media hora) escampó e incluso fue asomando el sol.
Así que después de despedirme con tristeza de Charles, Cez, Eva y Jordi (dos catalanes con quién compartimos la despedida de Kim y Navidad) me embarqué en un pequeño bote que en hora y media cubre con calma las pocas millas náuticas que separan la Isla del Sol del pueblecito de Copacabana eran eran las 10 de la mañana del día 25.
Por desgracia aunque tenga ese nombre tan de Rio de Janeiro este pueblo está a 3 horas de bus de La Paz así que cargado con mi mochila que se rompía por todas partes y mis dos bolsas de plástico me compré un par de empanadas y subí la cuesta hasta la plaza en la que varios autobuseros gritan a los 4 vientos su destinación, me subí a un bus hacia La Paz y 4 horas más tarde estaba en la estación de buses de la capital Boliviana.

4 Horas de espera que emplee conversando con un Colombiano y con el mundo en Internet y subí al bus que me llevaría a Santa Cruz, un pueblo en el centro de Bolivia, un trayecto de unas 16 horas en que por fin después de 3 semanas descendí de los 4000 hasta los escasos 500 metros, reencontrándome de golpe y porrazo en medio de la noche con la humedad del trópico.
Me deshice de todas las capas que pude y me volví a dormir pero en medio de la noche en medio de la selva el bus paró y no avanzaba más… Paciente intenté dormir pero pasaron las horas y el bus no se movía, cuándo salí a estirar las piernas el panorama era de batalla campal, una cola de buses y camiones sin fin y al inicio de todo una barricada con ruedas quemando, al parecer en la localidad que acabábamos de atravesar, la noche anterior (la de navidad) atropellaron un chico y la policía ni siquiera se presentó, el pueblo decidió actuar y durante 10 horas cortaron la carretera e incluso querían quemar uno de los buses de la compañía que había perpetrado el atropello. Ahora sí, la policía estaba allí, y al final se disolvió el asunto, así que intenté dormir de nuevo hasta casi mi llegada a Santa Cruz el 26 al mediodía.

Desde Santa Cruz tenía previsto agarrar el tren de la muerte que te lleva en unas 20 horas hasta Puerto Quijarro en la frontera entre Bolivia y Brasil pero estaba todo vendido, por un momento vislumbré la posibilidad de una ducha y una noche de reposo pero ya estaba lanzado y me anunciaron que un bus cubría la misma distancia… en 18 horas.
El bus era de los viejetes, de esos que crees que se van a descalabrar en cualquier momento y cuándo la carretera es TODA de tierra, y debes mantener las ventanas abiertas debido al sofocante calor acabas cubierto (literalmente) de polvo.
A las 7 de la mañana llegamos a la frontera, y después de un taxi, los trámites burocráticos de hacer un poco de autostop para cubrir los diez km de Tierra de nadie (muy rara esa frontera) llegué a la estación de bus de Curumbá. Compré el boleto a Sao Paulo y me tomé una cerveza la primera Brahma!

A las 12h me subía al bus con un aire condicionado muy deficiente que me tuvo sofocado hasta las 7 de la tarde en que el astro aflojó, mi compañera de asiento una joven Boliviana embarazada de 8 meses (yo pensé que tenía que hacer de comadrona!)… 23 horas de bus por delante y la única Boliviana que conocí que te da conversación justo cuándo lo que quería era dormir…
En fin… una noche más y a las 12 (hora local) del mediodía entrábamos en la estación de Barra Funda, sucio y cansado recogí mi equipaje y mientras andaba hacia la salida vi venir hacia mi mi hermano y mis padres a los que por fin después de más de nueve meses me abracé… Era el 28 de Diciembre… habían pasado 72 horas desde que salí de la Isla del sol!

Ahora esto ya no es más que un recuerdo y me apresto a celebrar un fin de año fuera de lo común para un Europeo, en una playa Brasileña después de haberme bañado en el mar todo el día y… os dejo que me traen una Caipirinha!

Besos y feliz año nueve!

I wish you were here

Algún día íbamos a separarnos, cada uno acababa el viaje de una forma diferente, pero no esperábamos que fuera tan pronto.

 

Cuando llevas 9 meses y medio viajando juntos, conviviendo las 24h del día ( y en oceanía en menos de 7 metros cuadrados), compartiendo momentos inborrables (que no son pocos), superando penas con abrazos, contando historias ya contadas pero por ello menos escuchadas, afrontando retos codo a codo, escogiendo las paredes que nos albergarán esa noche, contagiándonos el buen y el mal humor, disfrutando velada a velada, brindando con esa mirada que se sabe cómplice en la fecidad mútua,…, a la que esa persona faltaes como si anduvieras cojo. Falta una parte de ti en la que te apoyabas cada mañana al levantarte.

Me he fijado que también se nota en los silencios. Estos últimos días el silencio tiene una connotación especial. Si hasta la fecha podía ser un momento de descanso, ahora es un periodo de tiempo que tiene dueño i señor: Kim. Después de tanto tiempo sabes que en ese preciso instante en el que nadie ha hablado lo huera hecho él, le tocaba.

También de ha adueñado de algunos huecos que nos pasan por delante como los asientos libres de los buses, las sillas sin ocupar de las terrazas o la falta de clientes de una paradita de comida ;)…

Todo esto para explicar lo que sentimos desde nuestro egoismo más sincero: TE ECHAMOS DE MENOS KIM !!

PD: Por si fuera poco ahora se ha ido Guillem a ver a sus padres a Brasil y nos ha abandonado unos días…

PD2: Con todo esto no quiero decir que me lo esté pasando mal con Cez. He naotado que está haciendo esfuerzos para suplir la ausencia de los dos Willys: Me habla constantemente de guarradas, me da codazos o me hace miradas de alerta cunado pasa una chica con una buenas delantera (o trasera, aunque yo creo que ella es más bién de traseras)…

PD3: Todo esto además se junta con navidades…

 

¡¡¡Un abrazo a todos!!!

Volver

Buff, no sé por donde empezar. Hace días que tengo que escribir este post y llevo dándole vueltas y sigo sin saber como empezar. Mi viaje empezó hace nueve meses y medio con la frase “aquél que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día”. Efectivamente, he decidido partir y ya estoy en Barcelona.

Dos meses y medio antes de lo previsto y aprovechando las Navidades, he decidido volver a casa. En seguida os preguntaréis porqué. Vuelvo porqué siento que mi sitio está allí, con los míos, que me necesitan. Alguien muy importante y querido de mi familia está pasando por un momento de salud delicado. Tenía dos opciones: seguir el viaje y quedarme, siguiendo el tema desde la distancia, preguntándome cada día porque no he vuelto o hacer las maletas y estar allí, presente cuando alguien me necesita. Me he decidido por la segunda.

No me queda ningún tipo de remordimiento, al contrario. Tengo la serenidad propia del que sabe que está haciendo lo correcto. Después de casi diez meses de viaje, los dos meses y medio que me quedaban no iban a cambiar gran cosa. Me quedaba ver a mi hermana en el Salvador, la veré entonces en Barcelona y si Dios quiere, ya tendré tiempo de ir al Salvador. Lo que más me ha dolido, sin lugar a dudas, es abandonar a mis compañeros de ruta. Tanto tiempo compartiendo el día a día, tantos buenos momentos vividos juntos, tocar la felicidad con nuestras manos como quien agarra el pan, hace que la despedida sea dura. Los echo mucho de menos. Es lo que tiene hacer el viaje con las mejores personas del mundo.

Y ya que he terminado antes de tiempo, me he dado un pequeño placer. Solo avisé a mi hermana de mi vuelta y me he dedicado a presentarme por sorpresa a mi familia y amigos. Es muy divertido encontrarte cara a cara y ver las reacciones de alguien que te cree en otro continente, que no te espera. Amigos que no te reconocen por el cambio físico y familiares que se quedan si habla cuando te ven en el zaguán de la puerta. Un placer. Uno se siente tan querido.

Y ahora qué, me diréis. De momento pasar fiestas. Sin prisas, venir a lo que he venido. Aprovechar de mi familia, contar las mil historias y repartir toda esa felicidad que llevo en la mochila entre los que me rodean. Luego, dejar pasar unos días de aclimatación, ir a ver algunos amigos repartidos aquí y allá, y luego si, integrarse en la vida de cada día. Mientras llega ese día, me convertiré en un mix de espectador de Riete de Willy Fog y colaborador, colgando material antiguo, haciendo los primeros montajes de fotos… Lo que sea, que hay un montón de trabajo.

Solo que queda despedirme, dar las gracias a todo El Mundo, decir que la tierra está más llena de buenas personas que de malas y decirme a mi mismo que tengo suerte, mucha suerte.

Felices fiestas.

Loop Salta-Cafayate-Cachi-Salta y Humahuaca

En el noroeste Argentino está la bonita ciudad de Salta, Salta la Linda como la llaman, aunque la verdad la recorrimos poco porque lo que hicimos fue alquilar un Opel Corsa “de los grandes” (según palabras de Kim) y embutirnos a 6 para dar una vuelta muy interesante (a 6 sí… la pela és la pela y dos coches habrían doblado el presupuesto). Y éramos 6 porque de nuevo (por cuarta vez en esta vuelta al mundo) nos cruzamos con Mette una Danesa nacionalizada Británica y con su amiga Louise que se unieron a la vuelta!

De Salta fuimos a Cafayate y paseamos por la Quebrada del Cafayate por la que íbamos avanzando y parando a medida que descubríamos las curiosidades geológicas del lugar.
Primero uno se topa con “La garganta del Diablo” una gran falla excavada en la roca por el agua con la ayuda de los años. De lejos y con un poco de imaginación es verdad que uno puede llegar a ver el gaznate de Satanás y a la que te adentras por el camino caprichoso trazado por el agua parece que se te caigan las paredes encima, pierdes un poco la perspectiva y no sabes a dónde mirar.

 

 
Posando en la base de la garganta

 

La siguiente estación fue “el Anfiteatro” un corto cañón que recuerda al desfiladero de Petra conduce a una enorme apertura en forma semicircular que en efecto se asemeja a un anfiteatro pero de paredes colosales!

 

 
El desfiladero…

  

 
Kim y Cez diminutos…
 

Hacia el final del recorrido una de las formaciones rocosas se denomina el Castillo… os dejo que imaginéis las torres y las almenaras como si de Minas Tirith se tratara.

 

 
 El Castillo…

Pero de hecho lo espectacular en sí era la quebrada y disfrutar de sus imágenes. Kim condució con maestría al ser el único que conserva el carnet después de las visitas de los amantes de lo ajeno y entre paradas, fotos, cabezaditas y alguna que otra empanada en el medio de la nada llegamos a Cafayate.

 
Uno de los muchos paisajes de postal

 

 
Waira (viento en Quechua) el perro punk solo con cresta (a la derecha en la foto)

 

Cafayate es un pueblo tranquilo, con su Iglesia de estilo colonial, con sus parrilladas a 15 pesos (cantidades de carne descomunales con una jarra de vino de la casa por 3 Euros por cabeza!).

Al día siguiente la vuelta se hizo por los valles Cachalquíes:

 

 
Un lugar tranquilo para pasar las vacaciones…
 
 
 
Kim y los desolados parajes…

 
De camino a Cachi cruzamos la quebrada de las agujas, una especie de valle lunar con miles de rocas que salen disparadas cuál cohetes del suelo…

 
 
Los 6 posando con las agujas de fondo.
 
 
 
Como buenos colonos evangelizamos hasta en el desierto…

 
Después de visitar la pequeña población de Cachi dónde retomamos fuerzas y nos resguardamos del sofocante calor con una buena comida, cruzamos el valle de los cardones, una planície a más de 3000 m de altura con miles de cactus que forman un paisaje surrealista, aquí cada uno bajó del coche y se fué por su lado ensimismado…

 
 
 
La Iglesia de Cachi de estilo Cuzqueño
 
 
Van dos globos por el desierto y uno le dice al otro: -¡Cuidado con el Cactus! y el otro -¿Cuál Cactussssssssss? (jejeje)
 
 
 
Hay que andarse con cuidadiiiiiiiiiinnnnnnnnnnn!

 
El último tramo  es ya de bajada otra vez por la denominada cuesta del obispo, tuve que hacerla (al final cambiamos de conductor a ver quién nos para en medio de estos pagos…) sin apretar una sola vez el accelerador porque estábamos sin gasolina y no disfrutamos como se merece de sus paisajes para no ir parando y arrancando cada vez…

 
 
¿Precioso no es cierto?
 
 

De vuelta a Salta pasamos una noche tranquilos en el hostal y al día siguiente pusimos rumbo a Jujuy, cerca de Jujuy (no confundir con Yuhuuuuy señora Puigmal) visitamos la quebrada de Humahuaca o lo que también se conoce cómo el valle de los 7 colores, la verdad es que no se si en las postales hay fotoshop pero aunque es bastante espectacular no nos resultó tan increïble cómo parecía en dichas postales.
 

 
 
Azul, morado, rojo, rosa, verde… quién da más?
 
 
Cuidadinnnnnnnnnnnn (2ª parte…)
 

 
Nuestra última noche en Argentina fue en Tilcara y desde el hostal escuchamos un concierto, nos acercamos y sin saber muy bién cómo el amo del hostal, que también golfeaba en el bar nos convenció para que nosotros también formáramos parte del espéctaculo… ¿Nuestro repertorio?: Una de Sabina, una de Bob y una de Agua Bendita… triunfamos!

 
 

   

 
Con micro y todo!
 

   

Uy,uy,uy,uy, UYUNI!

Buuuuf. Lo veníamos esperando, llevaba mucha publicidad encima, así que redoblaban los tambores a la que íbamos acercándonos al tan anhelado Salar de Uyuni. Su fama nos perseguía desde los principios del viaje, pues en China, nada más empezar nuestra vuelta al mundo, Diego, un argentino, ya nos hablaba de las maravillas de Bolivia y en particular del Salar.

Empezamos el día en la zona de “trabajo” del Salar donde los trabajadores apilonan la sal en montículos para que luego sea recogida para su posterior tratamiento. El resultado es que aparece el agua retenida debajo y el agua se transforma en espejo.

 

Empezaba el espectáculo

Después empezamos a recorrer kilómetros y kilómetros por este infinito desierto de sal de 10500 km2 de extensión. Es muy difícil de imaginar un lugar en el que aunque gires 360 grados lo único que seas capaz de ver sea una capa blanca perfectamente horizontal y NADA más.

 

El Infinito

Y en muchos lugares, si ya nos costaba cerrar la boca del asombro que llevábamos encima al contemplar el blanco horizonte, el firme que pisábamos se vestía de gala con sus mejores azulejos hexagonales.

 

Se ve que es debido a la propia estructura hexagonal del cristal de sal…

Más tarde después de muuuuchos kilómetros en blanco, y no es que no los recuerde, lo siento la tenía que hacer, llégamos a un oasis o isla. Aquí quiero hacer un pequeño paréntesis, pues cuando el guía nos dijo donde íbamos, nos dijo que se llamaba la Isla del Pescado (Por su forma). Y a mí que me encanta dar vueltas a las cosas más tontas me dije: si le llama isla será que esto es como un mar. En cambio a mí eso me parecía mas bien un desierto y por lo tanto dentro de mi lógica se le debería haber llamado el Oasis del Pescado no? Además conceptualmente los dos nombres acaban dando connotaciones bien distintas no? Un oasis sería la salvación en medio del desierto mientras que una isla ya no tiene tanto la connotación de salvación sino que se le da más bien la de soledad… Después de pasar unos minutos en los mundos de Charly, alguién me rescató y subimos hasta arriba de este montículo lleno de cáctus enooormes y milenarios. Algunos medían más de diez metros y calculad que crecen a un ritmo de un centímetro por año…

 

Como véis, íbamos bien acompañados 😉
Si es que nos cuidamos 😉
Uy, ¡Que grande!;)
Embobados con las vistas

 

Luego vino el momento obligado de sobrecalentar las cámaras y empezar a hacer el burro aprovechando el magnífico marco con él que contábamos. Ahí van:

En este viaje he perfeccionado la concentración en mis meditaciones

 

Guillem se desplaza más rápido si lo hace por el horizonte
Cez viniendo de muuuy lejos al más puro estilo Baywatch
¡Ah! Y en estos días felices para los culés,¡Hay que sacar pecho!
El día se despidió con un precioso atardecer

Por la noche para celebrar este único día que tuvimos la suerte de vivir fuimos a tomar unas copas. Y cuando pensábamos que nos habían salido unas fotos muy resultonas… Nos hundimos en la miseria al ver que en las paredes de ese bar la gente había demostrado ser mucho más original.

Algunos muy currados
Y otros un poco desagradables
Al final de la noche Guillem se arrancó tras petición del dueño y acabó tocando en frente de todo el bar, era su segunda actución del viaje. De momento aún no hemos conseguido que le paguen…
¡FELIZ NAVIDAD!

Sentirse como en casa

Una de las cosas que más se repiten durante una vuelta al mundo, es la estancia cada noche en un sitio distinto. Es uno de los placeres del viaje, no saber donde vas a dormir la siguiente noche. Encontrar un buen lugar en cada parada es clave, porque un lugar no se recuerda solo por sus intereses turísticos sino también por lo vivido en ese sitio, y en ese aspecto, el lugar donde se duerme tiene mucho que ver.

Cuando buscas alojamiento en un largo viaje, no solo buscas una cama decente. Buscas un espacio que será tu casa los próximos días. Es decir, un sitio en el que puedas sentirte como en casa, dentro de los límites, claro. Un sitio donde no te hagan sentir un mero pasante sino que la gente que te aloja, te de la sensación de que te deja una parte de su espacio para ti. Y eso no siempre es así.

En nueve meses y medio, hemos visto de todos. A los tres nos quedaran en la memoria sitios en los que nos han tratado de maravilla, en los que no nos hemos sentido turistas sino casi como amigos que comparten un espacio. Consejos, charlas, compartir momentos ya sea una comida o una pepelículavamos, toda esa clase de cosas que uno hace en un casa. Y dar facilidades: que si dejar las mochilas, que si llegar más tarde de la hora, que si acompañarnos o guiarnos a un sitio… Pequeños detalles que son muy importantes… Luego hemos estado en sitios que serian los de “paso”, que sin ser malos sitios, no nos dejan niningúnecuerdo en especial. Son sitios donde hemos pernoctado y nada más. Puede que en estos sitios, nosotros tatambién estuviésemos de paso.

Pero me dejo para lo último los que a mi personalmente son los que me dan más rabia. Esos hostales donde parece que les hagas un favor por quedarte. Donde todo son problemas y tienes que ir pidiendo permiso para todo. Eso si que no lo soporto. Y creedme, hay muchos de estos. Son de esas cosas que uno no entiende. A veces, no queda más remedio que quedarse en uno de esos, ya sea por facilidad, por que no hay más sitio o por precio, pero ya os popodéismaginar lo mal que uno se siente allí. Pero vamos, de todo se aprende, y gracias a estos sitios, si nunca tengo que abrir un hostel para mochileros ya sé lo que tengo y lo que no tengo que hacer…

Libros viajeros 2ª parte

Hace ya unos meses que Kim escribió sobre los libros que nos acompañan, en un viaje tan largo con tantos espacios muertos (los buses de más de 10 horas son habituales en nuestra vuelta al mundo) hace falta tener a mano un buen compañero y se han vuelto tan importantes que quiero volver a hablar de ellos.

Mi trabajo en Barcelona al que me dirigía en bicicleta (si en la oficina) o en coche (hasta algún Carrefú) había hecho que dejara de leer como antes (en el tren dirección a la facultad o en el transporte en general sobretodo) y me siento muy feliz de poder disfrutar tanto de este placer que es la lectura.

Durante el viaje ha habido momentos de mayor o menor voracidad lectora y si bien en la Patagonia el frío le puso un freno a nuestro ritmo en Buenos Aires nos volvimos a poner las pilas y nos cargamos con varios libros.
En Plaza Italia rebuscamos entre libros de segunda mano y nos hicimos con un bonito libro de cuentos de Autores Argentinos titulado “Mi mejor cuento” del que Kim comenta que tiene cuentos preciosos.

También allí el destino tuvo a bien poner en nuestras manos una magnífica edición de un libro que nunca creí que podría leer, EL libro más conocido de la literatura Española pero que según creo, poca gente ha leído. En efecto hablo de “El Quijote”, la obra maestra de Miguel de Cervantes.

De hecho Kim tuvo la idea desde el principio del viaje de leer este clásico una vez en tierras latinas y yo le dije que secundaba la moción y al final así se ha hecho. De momento solo he leído la mitad, la primera parte pero con eso quiero animaros a todos a que le deis una oportunidad a este libro que se que muchos habéis mirado de reojo… Recuerdo que Rodri me ha comentado varias veces sobre lo divertido que es el prólogo, y que lo leiera, ese que empieza con: “Desocupado lector…” casi tan conocido como el famoso inicio: “En un lugar de la Mancha…” pues cuan contento estoy de haber seguido adelante!

No llegaré a decir que el libro es hilarante, para nuestros tiempos por lo menos, pero sí que he reído de buena gana en varios pasajes en que el Caballero de la triste figura siempre acaba molido a palos y disfrutado de lo lindo con el consabido episodio de los Molinos o impresionado viendo que Cervantes, en su época fue capaz de usar la escatología haciendo que El Caballero vomite en la cara de su noble escudero y que a su vez el rollizo Sancho Panza vacíe sus intestinos sobre su amo…

En un principio lo vi un poco como un reto aunque hace unos años en India ya me había sentido avergonzado al ver que Roy, un Irlandés con el que viajé 15 días lo estaba leyendo en Inglés y cuándo me dijo que se estaba riendo mucho lo tomé por loco pero como digo también me avergonzé de que él lo leyera y yo ni lo hubiese intentado. Tal vez le doy demasiada importancia y no creo que la gente se separe entre los que han leído y los que no han leído el Quijote pero para mi era un pequeño reto y como es mi reflexión personal así os lo cuento…

En fin un libro lleno de sorpresas al que ahora daré un descanso para leer rápidamente un libro que nos llegó de pronto, antes de subir a un autobús. Marta una chica Madrileña que conocimos en Iguazú nos gritó cuándo el bus ya arrancaba, pedimos al conductor que parara, salimos, y puso en nuestras manos “Cuatro amigos” de David Trueba, llevo una semana oyendo a Kim primero y a Charles luego reír a carcajadas con el dicho libro. De hecho trata de 4 amigos que viajan juntos (en su caso por España) por lo que creo que la ocasión es óptima para leerlo no? Así lo creió Marta que lo había acabado y entiende que los libros están para viajar y que hay que liberarlos una vez disfrutados… Muchas gracias Marta!

Otro clásico que quise leer yo en tierras latinas y que Kim define como probablemente su libro preferido lo adquirimos en Santiago de Chile es “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez, Cecilia lo acabó esta semana y estoy ansioso por empezar a gozar con los desvaríos y la desbordante imaginación de su autor.

Por último también llevamos un Best Seller de Mario Puzzo del que ahora disfruta Cecilia y que Charles define más que como “novela histórica” como “culebrón histórico”, se trata de Los Borgia que pongo a la cola por ahora aunque todavía me queda viaje… ¿o no tanto?

En fin… ¿a qué esperáis? Id a coger un libro…

Córdoba y Mendoza

Hemos pasado unos días por en un par de ciudades importantes en Argentina como son Córdoba y Mendoza.

 

Córdoba, la 2ª ciudad del país en habitantes y lo que es más importante, ciudad universitaria del país ;), rebosa de vida… ¡y de marcha! Aunque por la noche nos sentimos un poco abueletes…

Parece que el pique sigue coleando en Córdoba

Si hablamos de lo que hicimos como guiris destacaríamos la Manzana Jesuística en el centro de la ciudad y el Pueblo de Alta Gracia.

 

El monje nos vigilaba
La estancia Jesuística

Alta Gracia, a parte de ser también Patrimonio de la Unesco por su Estancia de Jesuitas es más conocido por ser la cuna del Che. Así que le dedicamos una visitilla a su casa-museo. Además en córdoba nos márcamos el enéssimo asado, esta vez preparado por Fede, el que nos hizo de anfitrión en el Hostel Morada.

Nuestra siguiente etapa fue Mendoza, en donde nos espereba Virginia, una mendocina que conocímos en Chile. A ella se le unió su amiga Gi y dispusimos de dos magníficas guías. Últimamente nos hemos puesto exigentes e ya no nos conformamos con una jejeje. ¡Como nos cuidaron!

Tomando mate en el parque con Virginia

El primer día nos llevaron a una bodega ya que Mendoza es conocida por sus vinos. Al siguiente fuimos a la antigua estación de tren que sirve de punto de reunión para ciertas plataformas juveniles o para ciertos actos reinvidicativos.

Se ve que se montan unas fiestas electrónicas…

De hecho están intentando convertirlo en centro cultural pero por ahora quedan los restos de lo que debió ser una muy bonita estación y que a pesar de su abandono conserva su encanto. Para los que no lo sabían como yo, ejem, Argentina disponía de una red de ferrocarril bastante correcta y en las crisis Ménem lo vendió todo. Así la mayoría de estaciones están vacías, es normal ver algunos vagones oxidados a lo largo del país. Da lástima ver como queda desaprovechada todas las vías que hay por el país.

Gi dentro de un vagón olvidado

Finalmente al día siguiente hicimos una pequeña escursión en coche hasta el pie del Aconcagua, la montaña más alta de América con 6959 metros. Nada un montículito que no alcanzamos ni a ver por 4 nubecitas ;)…

Al fondo estaría el Aconcagua…
Pero el picnic en ese entorno valía la pena

De camino pudimos contemplar unas vistas privilegiadas, con paredones altísimos y el bastante famoso Puente del Inca.

Imaginaros el río que debía contener…

El color amarillo del puente natural se debe a las aguas termales que pasan por encima y que en su tiempo se aprovecharon para construir un balneario.

El puente amarillo

Ah! Ya que empezamos a seguir la senda del Che en Alta Gracia, en Mendoza vimos la última que han hecho sobre él, con Benicio del Toro y la verdad que nos gustó. Luego en Bolivia iremos a Santa Cruz allí donde murió y Guillem acabará su viaje en su meca: Cuba! Tras los pasos del Che…

PD: Me olvidaba que nos llevaron a una Murga: Es como una coral de chicos (aunque ahora nacen algunas femeninas), muy típico de Uruguay en el que se cantan temas de actualidad con mucho humor. Nos lo pasamos genial.

 

Y los disfraces muy currados

Valle de la luna

No muy lejos de San Juan, en el Pueblo de Valle Fértil se encuentra el Valle de la Luna, muy poco visitado, aunque haya sido declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y la verdad es que se lo merece.

 

El espectáculo se divide en dos parques nacionales: Talampaya e Ichigualasto. Nosotros los visitamos en un día pero en Ichigualasto te puedes pasar un día entero si se hace un trekking.

Talampaya solo se puede visitar subido en los todoterrenos de los guardas y pagando la visita. No tuvimos buena suerte con la guía ya que, la pobre a pesar de que le ponía buena voluntad no tenía lo que diríamos gracia natural… Se oyeron frases como “Ahora regresaremos al auto por el mismo camino que hemos hecho en la ida pero haciéndolo en sentido contrario, luego subiremos al auto…”. Solo le hacía falta indicar de que manera debíamos posar nuestras nalgas en los mullidos asientos. A pesar de los intentos de la guía el parque nos impresionó. Al principio del recorrido pudimos ver pinturas rupestres indígenas de las tribus nómadas que pasaban por ahí.

Estaban hechos unos artistas!

Después vino el gran espectáculo del Cañon: paredes de 150 metros de roca rojiza que junto con el contraste del cielo azul nos brindó unas imágenes que nos quedaran grabadas en la retina.

En el hueco del cañón se podría organizar un buen rally…
Kim produciendo eco en unas canalizaciones casi perfectamente cilíndricas
De veranito otra vez…

Finalmente pasamos por unas formaciones rocosas que adoptaban formas curiosas que con un poco de imaginación la gente ha bautizado.

 

La Catedral
Cez ligándose al supuestamente Monje del fondo…

La segunda parte del día era el plato fuerte e Ichigualasto estuvo a la altura. Allí es dónde entendimos porque la zona se bautizaba el Valle de la Luna.

En la luna no hay gravedad 😉
¡Pero jugaban a la petanca!

 

 La variedad de paisajes de Argentina esta vez nos brindaba con un desierto rocoso que en algunos lugares era bien bien la copia exacta de la idea que tenemos de la luna. Hasta el guía, esta vez un hombre muy gracioso hizo un chiste sobre ello:

“- Saben que dijo Neil Armstrong cuando piso la luna?
Entonces alguien contestó: Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad…
– Esto es lo que dijo para los periódicos, en verdad dijo: Che puta, tanto follón para llegar acá y al final ver lo de Ichigualasto…” Supongo que así escrito no tiene nada de gracia pero a mi me apetecía contarlo ;).

Luego también fuimos a ver unas formaciones curiosas

Kim i Guillem empezando relación facebook 

      

El Champi dando lugar a un paisaje irreal