Consejos de madre

Al despedirme de mi madre, en medio de una ruidosa Via Laietana y en un rápido pero sentido abrazo, me deslizó en el oído una única recomendación:

-Ten cuidado! Vigila que no te pongan nada en la mochila.

Yo entorné los ojos y le dije que sí, que no se preocupara, pensando que se preocupaba en exceso… Pués una vez más (y no será la última), mi madre, como todas las madres, tenía razón.

Ocurrió en el innecesario pueblo de Bluefields, habíamos salido de la bella Granada a las 5 de la mañana, previo paso por Managua y después de 10 horas en un bus cargadísimo y constantemente lleno de vendedores ambulantes llegamos a El Rama. Con una suerte tremenda, cogimos los 3 últimos asientos, de la última panga del día hacía Bluefields, hora y media de lancha rápida en un precioso recorrido entre los meandros del río nos acercaron a nuestro destino.

Alcanzamos Bluefields al atardecer, buscamos rápidamente un hostal y nos informamos de cuando salían los ferrys a Corn Island.

La única razón por la que habíamos llegado a ese pueblo gris del Caribe dónde no llegan carreteras (solo se llega por mar, lancha o aire), era porqué es la forma más barata de alcanzar las islas de ensueño en las que estamos hace 3 días pasándolo fatal bajo los cocoteros.

-Perdonen, ferrys para Corn Island?

-Los miércoles…. o sino en avioneta. Nos dijeron lacónicamente los locales, y como nos recordaron dos iglesias llenas en el pueblo, era domingo.

Dilema! pasar 3 noches en un agujero que desaconsejan todos los blogs, guías de viaje y hasta los propios Nicas o agarrar una avioneta al día siguiente.

Al final, y teniendo en cuenta que pasar tres días sin hacer nada también tiene un coste, nos decidimos por la avioneta (más cara que el ferry claro) y a las 6am del lunes estábamos en el aeropuerto.

En realidad se trata de un pequeño aeródromo y me extrañó un poco que aquel sitio tuviera un policía con un perro de esos que buscan drogas o explosivos. Se acercó tranquilo, nos pidió que pusiéramos las mochilas contra la pared y hizo que el perro las husmeara, el sabueso les dio un pase rápido y no hizo ninguna señal, ni se sentó, ni ladró, ni movió el rabo; nada. El policía nos dice a David y a mi que si fumamos, al responder afirmativamente nos pide que le acompañemos a una habitación.

Nos encaminamos moderadamente tranquilos hacia allí, él nos trata amistosamente y nos va haciendo preguntas, pero al entrar en la habitación me estrañan dos cosas: le pide (hasta 3 veces porqué lo hace en voz baja y «discretamente», aunque yo lo escucho perfectamente) a su compañera, que abandone la habitación, una vez ella sale, cierra la puerta.

Nos pide que abramos las mochilas y mira vagamente entre la ropa, seguidamente mira con más minuciosidad las mochilas pequeñas y nos pide que nos vaciemos los bolsillos. Al ver mi paquete de tabaco de liar lo coge, me dice que me relaje y que me siente, pero entonces es cuando veo que entre los dedos de su mano agarra una bolsita plástica de las de autocierre.

Me pongo nervioso, pero con firmeza le digo, antes de que abra el paquete:

-Disculpe, qué tiene en la mano?

-Nada, nada.

-No, no, le ruego que me enseñe lo que tiene en la mano.

-Nada, no es nada.

-Lo siento caballero pero veo que tiene una bolsa de plástico en la mano y eso no es mío, tengo miedo que esté intentando ponerlo dentro del paquete de tabaco.

Él también se puso nervioso y no me achiqué, finalmente dijo que era tabaco… con otra cosa… aluciné, pero se apartó unos pasos y vi como dejaba el paquetito en una caja de “kleenex” vacía. Una vez hecho esto, me muestra la mesa y me dice que no hay nada, que si lo veo, que si puede proceder, que yo soy un turista y que él está contento que visite su país, que cómo me va a hacer eso!

Continuó con el paripé un par o cinco minutos más, ya no lo sé, lo que sé es que ya no le sacamos los ojos de encima, finalmente nos dijo que podíamos irnos, no sin antes hacer una foto con su móvil a nuestros pasaportes.

Estaba furioso, y temblando, lo reconozco, le había pillado “in fraganti” y aún no entiendo porqué no siguió adelante, ya que igualmente era su palabra contra la nuestra. Pero se achicó, no había abierto el paquete de tabaco aún y hubiese sido demasiado descarado, incluso para él.

Volvimos con Álvaro que abrió unos ojos como platos al oír el relato. Nos sentimos un poco indefensos, no sabíamos si debíamos denunciarle o callar. Optamos por explicarlo aquí…

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El Individuo en cuestión

He dudado bastante en escribir este post, ya que no quiero en absoluto que nuestras familias se preocupen, es una anécdota, en realidad aunque lo hubiese conseguido, lo único que quería este pobre hombre, era un soborno, no se trataba de meternos en la cárcel a lo «Expreso de Medianoche». Si se hubiese salido con la suya, él y nosotros sabríamos que lo había puesto él y lo único que podía querer, era un poco de dinero. Además estamos en Nicaragua, hemos llegado aquí sin planearlo saliendo de nuestra ruta y estamos encantados de haber tomado esta decisión, enamorados del país. Nos parece, uno de los países, sino el país, más seguro de Centroamérica y muchos sabéis que a menudo explico que nos robaron en Nueva Zelanda, el país más seguro del planeta, hay malas personas en todo lugar y este ha sido solo, un mal encuentro.

Este es un blog de anécdotas y vivencias, la vergonzosa actitud de este policía no empaña la aventura que estamos viviendo así que Rietedewillyfog!

¡Pura vida!

Costa Rica es verde. Creo que llevo diciendo esa frase desde que aterrizamos desde el DF hace unos 10 días, cuando sobrevolando territorio tico (Diccionario costarricense, lección 1 — tico = relativo a Costa Rica o habitante de dicho país) comenzamos a observar que en cada esquina, en cada cuneta, en cada trozo de tierra sin construir, la naturaleza hacía su magia y empezaban a crecer plantas, árboles y flores sin control.

Además de verde, hemos podido comprobar que Costa Rica es «cara»; tras un par de visitas a supermercados locales pudimos constatar que resulta más barato llenar una nevera en España que aquí. Y si bien el alojamiento es bastante asequible, en casi todas las visitas que hemos hecho (volcanes, cataratas o parques naturales) hemos tenido que aflojar la gallina y contribuir al mantenimiento de todas esas joyas naturales con entre 10 y 15 dólares la visita. También el alcohol es caro, pero como bien sabéis los 3 Willys somos maes completamente abstemios y no nos afectó demasiado… (Diccionario costarricense, lección 2 — un mae es un tío, un pollo, un pavo, un notas, un tipo, un hombre…)

Gallopinto, desayuno oficial en Costa Rica
Gallopinto, desayuno oficial en Costa Rica

Y sí, escribo 3 porque San José nos trajo por fin al tercer Willy de esta aventura. El día 6 de agosto, apareció David en nuestro hostel con su sonrisa de oreja a oreja, quejándose de que los ticos no sabían situar donde está cada cosa en su ciudad, y con una mochila enorme a la espalda de la que varios días después no paran de salir sorpresas (es como la bolsa de Doraemon…).

En San José (un día antes de que llegara David), Guillem y yo tuvimos la oportunidad de hospedarnos con Karen. Generosa hasta la médula y con una pronunciación de erres que todavía nos hace sonreir (los ticos tienen una pronunciación muy parecida a la nuestra pero las erres las pronuncian como si fueran gringos: así pues un carro para ellos es un «carrrrou»), tras dejar atados y bien atados todos los negocios que ella gestiona nos llevó a conocer a sus amigos; en una especie de gimkana de bares en la que pudimos degustar chiliguaros (diccionario costarricense, lección 3 — El chiliguaro es un chupito de guaro, alcoholazo local y tabasco, que sabe a gloria bendita) así como las cervezas locales (aquí hay que acotar que somos más de Pilsen aunque la Imperial es rica también. También hay que acotar que la parte que comentaba de que somos abstemios es bastante trola…). Por si fuera poco, después de que llegara David y tras un día de transición en un hostel, Karen nos volvió a acoger en su casa (esta vez a los 3 y a Lisa, una jovencita alemana que también anda viajando por aquí y que no podía hacer más gracia cuando bailaba TODAS las canciones de la misma forma…), nos llevó a visitar el volcán Irazu y nos enseñó de nuevo las bondades de los garitos nocturnos de la capital.

Brindando con chiliguaros!
Brindando con chiliguaros!

Tras este primer finde en la capital, cogimos las mochilas y comenzamos el periplo por la costa Pacífica del país; visitando primero las playas de Dominical y Montezuma, pequeños paraísos dentro del paraíso mismo que es este país; «sufriendo» tormentas día tras día, disfrutando de baños en un mar con olas muy divertidas, algún que otro salto desde cataratas, y también algún atracón de marisco local 😉

Como contrapunto al descanso playero, y tras un día intenso de viaje (ayyyyy estas carreteras ticas, donde completas 100 km en 3 horas y media…) llegamos a Monteverde, un parque natural a las faldas del volcán Arenal, en el que una caminata de dos horas nos permitió comprender que será difícil que veamos más vegetación de la que hemos visto en este espectacular bosque nuboso en toda nuestra vida…

El volcán Arenal tapadito... por si refresca
El volcán Arenal tapadito… por si refresca

Y como última parada de esta primera etapa en Costa Rica, nos dirigimos en minibús y barca (cruzando el lago Arenal) a La Fortuna, y más concretamente a San Rafael de Chachagua. En este pequeño pueblito, a las faldas del volcán Arenal y rodeado de un montón de piscinas y ríos de agua caliente, viven los padres de nuestra couch tica favorita (sí, Karen!) y junto a ellos y al resto de la familia Ríos Flores hemos pasado el fin de semana. Dieron para mucho esos 3 días (hoy lunes es fiesta nacional aquí, es el día de la madre): infructuosas búsquedas de osos perezosos, algunas lecciones sobre agricultura y cultivos locales, una divertidísima barbacoa donde David cogió el látigo y nos hizo currar a base de bien en la parrilla a Guillem y a mí, una compra de cervezas nocturna, partidas de naipes… en definitiva, una inmersión en la cultura local que nos ha hecho disfrutar muchísimo y que agradecemos con locura a nuestra familia tica.

El maitre y uno de los pinches en acción
El maitre y uno de los pinches en acción

 

Los Ríos-Flores-Ruscalleda-Aguilar-Vélez
Los Ríos-Flores-Ruscalleda-Aguilar-Vélez

Ahora, siguiendo los consejos de varios viajeros con los que nos hemos cruzado, y pese a que nos queda toda la costa caribeña por recorrer; vamos a hacer el primer gran cambio en nuestro itinerario inicial, y vamos a cruzar durante una semana a Nicaragua, para volver a entrar de nuevo en Costa Rica en 7 días. ¿Las razones? Pues que estamos cerca de la frontera, que mucha gente nos ha recomendado enclaves del sur del país, que llevamos un «adelanto» en el itinerario que nos habíamos marcado inicialmente, y por último pero quizás más importante… que todo el mundo nos dice que Nicaragua es MUCHO más barato que Costa Rica… y la pela es la pela oiga…

P.D. En vez de música, esta vez dejo un vídeo para que comprendan (o no) un poco mejor la idiosincrasia de este país. Parece un perfecto resumen del lenguaje y costumbres ticos:

https://m.youtube.com/watch?v=Bxcu9LrQcOI

¡Pura vida mae!

Cuando la compañía es lo que importa (I)

Los últimos días en México han sido como soñar despierto, cinco lugares mágicos con compañeros de excepción.

Empecemos por la Paz, casi en el extremo sur de la Baja California, es un lugar de gran riqueza marina y uno de los sitios preferidos por Jacques Cousteau para sus inmersiones, un pueblo tranquilo. En la estación de buses nos recogió Marcela, nuestra Couchsurfer, Bióloga marina, apasionada por las medusas que persigue y estudia con devoción.

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Marcela en segundo plano, disfrutando de un frappé y del aire condicionado del local, una salvación en el salvaje calor de La Paz

Marcela nos regaló la primera aproximación a la ciudad, a las ballenas (las que no van por el agua sino que se sirven frías encima de la mesa) y un memorable viaje en lo alto de una grúa que los seguidores de nuestro Facebook ya conocerán.

Nos trasladamos entonces a casa de Nicolás, un chico encantador, otro Bíologo Marino, amante de los perros y una gran persona. Con él disfrutamos de varios desayunos caseros pantagruelicos, de un gazpacho, ceviche y sushi para perder la cabeza, de muchas cervezas, de playas paradisíacas, de sus perros, de una noche bajo las estrellas y un amanecer para perder el sentido en casa de su prima Lilia. En el Sargento, Lilia cuida del casoplón de unos gringos frente al mar, en nuestra playa privada, descubrimos el Paddle surf, el disc-golf y tomamos un vino que después de más de un mes sin probarlo nos supo a gloria!

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La noche en el Sargento dormí con esta manta.

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Nicolás y Pelón, una historia de amor!

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La terraza frente al mar

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En La Paz también cruzamos nuestros caminos con Nezahualpilli, Neza para los amigos, adivinen… otro Biólogo Marino! Neza fue el mejor de los guías, con él y con Rubén visitamos la Isla San José, un santuario para la vida marina…

Neza es un verdadero apasionado de la vida marina en general y de su territorio en particular, tanto de la biodiversidad como de la industria que genera, conoce de cerca los pescadores y sus preocupaciones, se ocupa de cuidar el entorno, le pese a quién le pese, nos explicó mil detalles y anécdotas y contestó con paciencia a nuestras constantes preguntas.

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Nezahualpilli y Rubén con uno de los Willys

Por desgracia no era época de tiburones ballena o de ballenas así que nos tuvimos que “conformar” con nadar con varios leones marinos, disfrutar de bellos corales, ver manta rayas saltando a nuestro lado, a tímidas tortugas asomando la cabeza, ver a pájaros “tijereta” pescando sin siquiera zambullirse en el mar, efectuando un rápido e impresionante cambio de trayectoria después de un vuelo en picado y acabar el día rodeados por un banco de delfines brincando y jugando con nuestro bote.

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Actividad frenética entre los leones.

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Fue un día completo, que no olvidaremos, también Rubén obtuvo recompensa pescando a pulmón (tremenda capacidad, aún me pregunto si tiene branquias) dos buenos ejemplares, pero reconozco que desde que supe que había tiburones ballena en La Paz, se realimentó mi sueño de verlos de cerca un día. Neza notó mi desazón y dejó una puerta abierta a la esperanza… “Mañana hablo con un pescador de la zona, si me dice que ha visto, nos acercamos”.

Por la noche ya me dijo que sí, que habían avistado en un pueblo cercano, así que temprano en la mañana nos pasó a buscar, esta vez, nos acompañaba también Nicolás. Aún medio dormidos nos subimos al coche, al ritmo de música house, Neza, licenciado hace años, no dejaba de contar batallitas y preguntar a Nicolás, el recién licenciado, sobre profesores y estudiantes, se veía que Neza conoce el mundillo…

Llegamos a la morada del pescador y le ayudamos a limpiar su barca mientras este limpiaba la pesca del día, solo eran las 9 de la mañana y él ya había salido, tendido las redes, recogido las mismas y vuelto a su casa. Nos dijo que esa mañana no había visto al enorme devorador de plancton así que nos subió a su barca y fuimos a su encuentro. Reconozco que miraba impaciente al horizonte y a medida que pasaba el tiempo lanzaba miradas al viejo pescador que escrutaba impasible la superficie del mar. No es por aumentar la tensión pero os prometo que iba perdiendo la esperanza y ya pensaba que no podría ver cumplido mi sueño cuando señaló al frente con el dedo y dijo simplemente, “Ahí está”. Lo teníamos prácticamente delante y ninguno de nosotros, ni siquiera Neza, lo había visto. Y a partir de allí poco os puedo contar en palabras, desde que nadé con tortugas hace 8 años quería, algún día, nadar cerca de uno de estos animales. Álvaro y yo los tuvimos a escasos dos metros, los acompañamos durante unos minutos sin estorbarlos intentando aletear fuerte ya que con un imperceptible movimiento de su aleta caudal el tiburón avanzaba muchos metros. Fue un momento de elevación y me siento un privilegiado por haberlo podido vivir.

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Neza al lado del tiburón, no teníamos cámara subacuática, eso queda en nuestra retina.

Finalmente Nicolás y Lili nos llevaron a la playa de la Balandra dónde conocimos a Esther otra couchsurfer y a un grupo de amigos suyos, todos capoeiristas! Imaginaréis mi alegría, cervezas, agua a 30 grados, playa de blanca arena, no podía pedir más.

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Los Willyes con el hongo balandra al fondo!

La conexión fue inmediata, cosa de cultura general, y en seguida organizamos una cena improvisada en casa de Esther, cocinamos una tortilla que no pasará a la historia y que ellos devoraron con pasión y luego el instructor Danzante y el resto del grupo nos brindaron una rueda de Angola aunque ellos practican Regional… Mais Capoeira é uma só!

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Los capoeiristas en remojo

Con este panorama se nos hizo difícil dejar La Paz, pero en DF esperaban mis tíos y mis primos, que no veía hacía varios años, así que con un tremendo apretón en el corazón nos despedimos de Nicolás, Pelón y Phyta Aurelia y nos fuimos al aeropuerto dirección al DF.

Del color turquesa del mar de Cortés al monstruo de 23 millones de habitantes solo hubo un suspiro, lo sobrevolamos con la boca abierta y a los pocos minutos me fundía en un abrazo con mis tíos queridos.

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La isla Aceralvo

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DF

De nuestras aventuras allí y de las nuevas compañías os hablaré en el siguiente post!

LA inabarcable

(Debido al alto nivel de disfrute del viaje, este post viene con un poco de retraso).

Siempre quise ir, a LA, dejar un día, esta ciudad, cruzar el mar, en tu compañía…

Supongo que es inevitable que me acuerde de Loquillo mientras llegamos a Los Angeles, son las 6 de la mañana y llevamos 48h de tren, y en lugar de mar hemos cruzado el desierto, los estados de Louisiana, Texas, Nuevo México, Arizona y California de una tirada, ahí es nada! El paisaje? Un eterno e invariable desierto.

Estamos contentos, me voy a reencontrar con Mar, mi amiga de la facultad de Veterinaria, a quién no veo hace meses, vamos a conocer a su marido Andreas (que resulta ser primo hermano de Peter Baelish), a descubrir Los Angeles y vamos a ver de nuevo a Marcos, al que ya llamamos el tercer Willy!

Mar y Andreas viven en Silverlake, un barrio tranquilo de LA, tienen unas vistas envidiables desde su colina y un bonito lago (temporalmente vacío) muy cerca de su casa.

Nos acogen maravillosamente y procedemos a descubrir lo que resulta ser una inmensa ciudad.

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Skater y caseta de vigilante de la playa… típica postal!

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El bueno de Alfred!

LA es sin duda una maravilla, con su paseo de las estrellas, sus playas de Santa Mónica o Malibú, Little Venice o su omnipresente símbolo de Hollywood observándote. Tiene grandes museos y es un amalgama de culturas, todos los restaurantes posibles e imaginables están ahí, así como los grandes parques de diversión y ser un inmenso plató.

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Dune point en Malibú beach!

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Little Venice

Pero tal vez lo que más disfrutamos fueron los sitios tranquilos, la playa de Malibú a la que se llega después de una hora en coche, los barrios de Little Tokyo y Little Korea dónde disfrutamos de una barbacoa Coreana, la maravillosa arquitectura del centro, con la Walt Disney Opera, obra de Frank Gehry y la catedral de Moneo como estandartes y las cenas con nuestros huéspedes con una no menos espectacular barbacoa en casa, realizada con una precisión Suiza por Andreas!

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En Korea también saben de Barbacoas!

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Frankie hombre! Te salen bonitos pero cambia un poco el estilo!

Según lo que pudimos ver, LA también tiene un alto nivel de “modernez” el fenómeno de la “gentrification” ha pegado fuerte. En un barrio antiguamente industrial y degradado ahora proliferan los murales, las tiendas de comida eco-bio y los bares de modernetes, al tiempo que sube el precio del metro cuadrado como la espuma de las cervezas que allí se elaboran (y nos vimos en la obligación de probar).

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Marcos explica la verdadera actitud del moderno!

A excepción del abarrotado Hollywood Boulevard o los miradores turísticos hay pocos peatones en esta enorme ciudad en la que hay que coger el coche para todo y eso sí lo vi un poco como inconveniente si fuera una ciudad en la que fuera a residir.

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Nos costó un poco encontrarla pero al final dimos con ella!

En cualquier caso los Willyes, como buenos observadores que somos, nos hartamos de ver estrellas, de ver a gente disfrutando de la playa, ya sea con un skate, haciendo verdaderas piruetas dignas del circo del sol, luciendo musculitos o negros jugando a basket y de caminar por sus empalmeradas calles. Muchas gracias a nuestros anfitriones y a Marcos por acompañarnos una etapa más!

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Un partido con mucha actitud!

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Hay que lucirse!

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Moltes Gràcies!

México, por fin

Creo que es la primera vez que cruzo una frontera a pie (sino contamos entrar al Vaticano…). Llegamos a ella en un tren desde Los Ángeles a San Diego, rodeados de freaks que llegaban a la ciudad sureña para la COMIC-CON (la feria de comics más importante ¿del mundo?).

Cogimos nuestras mochilas, y comenzamos a andar hacia el borde junto con un mar de mexicanos que cada día van a San Diego a trabajar y volvían a casa. Después de 10 minutos de pasaportes y visas, ya estábamos en Tijuana. Nuestra primera visión, colas de coches y de gente al sol para cruzar hacia EEUU; más de 3 horas de espera en la otra dirección. Claramente no es lo mismo subir que bajar en esa frontera… Desigualdades…

La frontera de México hacia EEUU
La frontera de México hacia EEUU

Nuestra primera parada era Tijuana, una ciudad “tomada” por gringos que bajan a beber, fumar y hacer todo aquello que no se atreven (o no les dejan) hacer en su país. Nos acogió Fernando, un mexicano muy divertido; que nos dio mucha información sobre la Baja California, y con alma viajera también (nos confesó que quiere escaparse en cuanto sus obligaciones profesionales le dejen para visitar Mongolia y quizás las zonas de Rusia más despobladas). Además, en casa de Fernando compartimos salón con Tony (un holandés errante muy divertido, ayyy esa ayahuasca Tony…) y Tonya (una americana que había bajado a Tijuana al ¡dentista! ya que allí es bastante más barato, y se había quedado por unos días en la ciudad).

Como el plan gringo no nos gustaba demasiado, por la noche nos escapamos a la zona de “juerga” local, cerca del CECUT (el centro cultural de Tijuana). Y aunque no alargamos la fiesta, se demostró que México es otro mundo… en sólo un par de horas nos dio tiempo a asistir a una fiesta celebración del día nacional de Colombia (con himno y bailes incluidos!), y luego a una sesión de karaoke para deleitar al pueblo mexicano con nuestra “hermosa” voz (un saludo afectuoso los Duncan Dhu).

Los Willys antes de asesinar a Duncan Dhu, con su club de fans y con un clon de Tomás haciendo la foto...
Los Willys antes de asesinar a Duncan Dhu, con su club de fans y con un clon de Tomás haciendo la foto…

Sorprendentemente, no fuimos detenidos ni deportados después de perpetrar el atentado musical, y nos fuimos a dormir ebrios de felicidad (y de cerveza, también ebrios de cerveza… sí).

El CECUT
El CECUT

La mañana en Tijuana nos sirvió para visitar el CECUT (sí, el que está rodeado de fiesta por la noche), dos exposiciones muy interesantes; el World Press Photo 2016 y una exposición sobre la fotografía de Antonio Turok, fotoperiodista especializado en conflictos de América Latina. Como véis, los Willys también se culturizan 😉

¿Sabéis que la ensalada César se inventó en Tijuana? Pues nosotros tampoco, pero paseando por la Avenida Revolución descubrimos el Hotel César, que se jacta de haberlo inventado. Habrá que preguntar al Comidista, que todo lo sabe…

La original Ensalada César
La original Ensalada César

Por la tarde, cogimos otro bus y encaramos hacia Ensenada, una ciudad con puerto rodeada de viñedos, nuestra siguiente parada. Cruzar la Interpeninsular, con el sol bajando por el Pacífico, fue sin duda uno de esos momentos que vamos a recordar durante todos estos meses.

En Ensenada nos acogió Jorge, un chico de 25 años muy divertido, que nos contó 1.001 historias y datos sobre la ciudad; nos llevó a cenar tacos, a beber cervezas locales, y a disfrutar de la fuente de luz y color que han colocado en el puerto (Si creéis que lo habéis visto todo viendo la fuente de Montjuic… aaaaaay no tenéis ni idea!).

Y también conocimos a Shane. Podríamos escribir un post aparte sobre él, o quizás un blog entero. El bueno de Shane, con 19 años salió de su Australia natal, y decidió que como más disfrutaba era recorriendo el mundo. Ahora, con 60 años, lleva más de 120 países a sus espaldas, puede hablar más de 10 idiomas con fluidez (vietnamita, árabe o diversos idiomas africanos incluidos…) y tratar con él es como abrir una página cualquiera de la Lonely Planet y que él la corrija y la mejore. Pasar con él el día en Ensenada visitando “La Bufadora” (una cueva junto al mar con una orografía especial que hace que el agua salga disparada hacia arriba como un géiser) o comiendo en “Los Guerrerenses” (un puesto de tacos de pescado que no son de este mundo) convirtieron un día normal de viaje en un día inolvidable.

Los Willys en la Bufadora
Los Willys en la Bufadora
Ceviche de Erizo con Almejas
Ceviche de Erizo con Almejas
Tacos Los Guerrerenses
Tacos Los Guerrerenses

Como bien dijo, él aprendió un poco de nosotros y nosotros muchísimo más de él, así que brindamos… “For friendships while traveling!!”

Después de unas cuantas pizzas (ricas!) y algunas cervezas, nos despedimos de Jorge y de Shane, y tomamos otro bus (otro más) hacia nuestra siguiente parada, el pueblito de Mulegé, situado ya en la Baja California sur, en el lado del Mar de Cortés. Tras algunas aventurillas para encontrar hotel (es un pueblo pequeño y todos los hoteles estaban a tope), nos acomodamos, disfrutamos del aire acondicionado, planeamos un poco el resto de días a pasar aquí, y después de 3 días conseguimos dormir en una cama de verdad.

Mulegé es heróica!
Mulegé es heroica!

Hoy mismo, hemos visitado la playa de El Requesón. Parece increíble que en medio de un paisaje tan árido (en todos esos kilómetros en bus nos acompañaron paisajes casi secos, con cactus como único tono verde en el camino…) puedan aparecer playas tan espectaculares como esta. Llegamos a ella desde Mulegé, tras pedir un “raite” (entendemos que viene de “ride”, para nosotros sería hacer autostop…) a una familia que también buscaba una playa donde pasar el día). El Requesón en realidad es una isla, que cuando baja la marea se une con la península a través de una pequeña lengua de tierra. No más de 10 o 15 coches en una playa de un kilómetro, nos permitieron pasar un día genial, e ir dejando atrás los tonos blanquitos de piel que arrastrábamos (a mí me siguen hablando en inglés cuando entro a un comercio o a un bar :-s)

Willy en remojo
Willy en remojo
Otro Willy paseando y explorando
Otro Willy paseando y explorando
Aquí estuvimos...
Aquí estuvimos…

Así pues, gracias México por estos días, y por los que están por venir…

P.D. Escrito en Mulegé, mientras escucho Chicago (pero poniéndole los cuernos a Sufjan Stevens con la versión de la Rosenvinge y Vetusta Morla…)

Rock and NOLA!

Hace calor, un bochorno intenso cuando bajamos del tren que nos ha llevado en una mañana desde Memphis, la ciudad que escuchó el primer rock and roll, hasta New Orleans, el lugar dónde dicen que nació el Jazz.

La calle a la que nos dirigimos aún me suena a Rock and Roll, el riff de guitarra de los U2, resuena en mis oídos cuando doblamos la esquina de «Desire St», dónde pasaremos los próximos 6 días.

Según nos dirán más tarde, Desire St está en uno de los barrios más desfavorecidos, con una inmensa mayoría de población de color, supuestamente peligroso, dónde están los «gangs» y dónde hay tiroteos. Lo cierto, es que mucha gente nos saluda desde el porche de su casa sonriente, dónde pasan largas horas, mientras volvemos del supermercado cargados con las compras. «How y’all doing?» es lo que siempre oiremos al cruzar a alguien en las calles de NOLA, esta pregunta no espera respuesta, es un simple formalismo, pero a mi me pone de buen humor que en una ciudad, la gente te salude con una sonrisa.

Tal como Josefina nos lo ha indicado, rodeamos la casa y nos da la bienvenida una puerta con el dibujo de una calavera, pero la casa que nos acoge no puede tener más vida, es una explosión de colores dónde una isla hace las veces de cocina i de epicentro de un terremoto de personajes pintorescos. Desgraciadamente, mi amiga Josefina, a quién conocí hace 8 años en Chiapas y con quién me voy cruzando por el mundo, no está, se encuentra de viaje en España y no hemos podido coincidir, pero nos cede su habitación, una de las ciudades que ama y sus compañeros de piso… y qué compañeros!

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La puerta trasera

Nos cruzamos rápidamente con Jenny que se va a trabajar, se despide de su inseparable Max y desaparece bajo el sol cegador, volverá más tarde, completamente ebria y feliz acompañada de Brittany, una amiga suya igual de radiante y con los ojos medio cerrados llenos de alegría.

Jenny se pone a cocinar mientras nos repite 4 o 5 veces las mismas cosas, pero no es molesto, se nota que habla con amor e intensidad. Nos cuenta que es camarera y que le gusta servir copas a la gente, mientras insiste para que nos tomemos unos chupitos de tequila.

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El epicentro de la casa dónde preparamos Gazpacho y una empanada!

Nosotros, ya hemos cenado, estamos cansados del viaje (nos hemos levantado a las 5 de la mañana para dejar Memphis) y estamos chafados por el bochorno, ya pensando en retirarnos, pero entonces llega Seth sudado sobre su bicicleta.

Seth podría muy bien interpretar un papel en una secuela de «Trainspotting». Su pelo teñido de un rosa intenso, es lo primero que uno ve, su vestido violeta estampado o su falda estival serán impactos posteriores, pero el primer recuerdo es una camiseta amarilla descolorida y ajustada a su delgado cuerpo y unos shorts por encima de la rodilla, con dobladillo, también estrechos.

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Seth, en casa, se pone cómodo!

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Nos visitan unos chicos del barrio, al fondo podéis ver a Seth, para la ocasión luce un vestido violeta estampado!

Seth reparte paquetes con su bici por la ciudad, un trabajo por el que cobra 5 dolares la hora (más propinas). Se sirve un té helado y en seguida, se lleva un cigarrillo a los labios, después veré que es lo primero que hace cuando se levanta por la mañana junto a una gran taza de café.

Casi no nos queda elección, nos dejamos arrastrar por la onda de «buenrollismo» que preside la noche. Brittanny hace de DJ i nos pone una música que me parece hecha a medida para este momento bajo el porcho y en el bochorno que aún se deja sentir, aunque el sol ya hace unas horas que se escondió.

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Jenny con Max, Álvaro Seth y Brittanny en el fondo.

Cuando volvemos dentro, Álvaro se va a acostar, yo friego los platos que Jenny ha dejado y me siento en silencio para observar el cuadro que forman Seth i Brittany, sentados en un sofá de terciopelo rojo, enmarcados por una pared azul de dónde cuelgan diferentes cuadros y sobrevolados por una guirnalda de lucecitas. Los dos dibujan, abstraídos, en sus correspondientes cuadernos.

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Tomé una foto del momento

Son poco más de la una, ya quiero acostarme pero el baño esta ocupado por el cuarto integrante de la casa, Jeanny, que ha entrado por la puerta de atrás y solo he apercibido cuando ha salido de su habitación y ha pasado delante una puerta entreabierta para encerrarse en el baño, finalmente sale y se escurre dentro de su habitación de nuevo, lo cierto es que la primera impresión que nos da es un tanto arisca (aunque luego veremos que no es así).

¿Y qué hacemos estos días en New Orleans? Pues aflojar el ritmo, ya era lo que queríamos, frenar nuestro paso, ponerlo en fase con el sur, nos acostumbramos a los violentos aguaceros que casi diariamente limpian la ciudad y buscamos la sombra con desespero.

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El colorido, una constante de las calles de NOLA.

Nos reunimos de nuevo con Marcos que parece decidido a volverse un Willy más, por lo menos en los USA.

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Vista típica del French Quarter

Visitamos el French Quarter y nos explican la historia de la ciudad, que fue de los Franceses, quienes la poblaron de asesinos y maleantes y luego entregaron una ciudad ingobernable a los Españoles, estos al parecer pusieron orden pero no eran muy queridos y la entregaron a Napoleón que a su vez la vendió a los Americanos.

Lo que mas nos gusta, una vez mas, es caminar y caminar, admirar su maravillosa arquitectura, cada casa se merece una foto mientras la vida pasa tranquila en los porchos de madera.

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Bendita sombra!

También hemos probado buena, contundente y abundante cocina del sur, hemos visto el lago Pontchartrain y su inmenso puente (con sus casi 40 km el tercero más largo del mundo al parecer), sus casas construidas sobre el agua dónde los propietarios aparcan sus barcos al llegar.

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Por delante el utilitario, por detrás el bote…

Paseado una noche por la grotesca «Bourbon Street» entre turistas borrachos, decenas de caza clientes agresivos, medio cegados por neones que anuncian clubs de striptease o lap dance, a menudo con un hedor indescriptible en algunas partes de la calle y con sirenas de ambulancias pasando.

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Una noche cualquier en Bourbon Street, un borracho, la Policía, y cuando llega la ambulancia, dentro va un equipo de filmación de “reality”!

Nos emocionamos al ver aún signos claros del paso del huracán Katrina y al ver la exposición que alberga el museo de la ciudad.

Combatimos el calor en el «country club», que tiene piscina; bailado en «Frenchmen St», una calle también turística, aunque menos que Bourbon; refugiado en un bar de jazz en directo, de ambiente hipster después de cenar por tres en el inolvidable “The Joint” y por supuesto compartido tiempo con nuestros compañeros de piso, tal vez no mucho pero sí de calidad! El Cheesecake de Seth era uno de los mejores postres que he probado nunca, palabra! Pasar un tiempo en el balcón de la casa con Jenny o los distintos cafés y cena con Jeanny fueron un placer!

Gracias Jo por este regalo! Nos volveremos a cruzar!

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Buen restaurante!

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El bar Bachanal

(Couch) Surfing USA

-Pero hablemos de cosas importantes, qué opinas de Trump?

Dice Alvaro con una sonrisa, mientras termina el gazpacho que está preparando. Como pasan unos segundos y no escucho una respuesta me doy la vuelta mientras pelo las patatas de la tortilla que queremos hacer y veo una mueca de incomodidad en nuestro anfitrión.

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-Pués no os va a gustar mi respuesta…

Dice al cabo de unos segundos Vince, nuestro Couchsurfer gay y nudista…

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Con Vince y Arya, otro Couchsurfer Canadiense disfrutando de la cena!

Como a estos dos viajeros, una de las cosas que más les gusta en la vida, es poder hablar y estar de acuerdo en no estar de acuerdo, le dejamos que vaya argumentando su respuesta. Ciertamente no esperábamos que fuera un defensor del bueno de Donald, pero nos saca los tres argumentos más populistas y claros: «Inmigración, Armas e impuestos».

Así que este hombre, de pensamiento liberal, bien educado y viajado, ve en lo que yo leo como chulería y racismo; sinceridad y orden, y en lo que yo veo como problema (las armas); una solución (en realidad nos confesó que le dan un poco de miedo las armas, pero él tiene una porque es su derecho y porque cree que le puede proteger); y en los impuestos y la sanidad pública, un robo.

Y una cosa no quita la otra, solo quería introducir Chicago con una anécdota, Vince ha sido, sin duda alguna, el anfitrión que más devoción ha mostrado por sus huéspedes en toda mi experiencia en Couchsurfing y ha sido un auténtico placer conocerle.

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Ojo al dato, en Chicago, el uso del casco no es obligatorio…

El Couchsurfing, que la mayoría conocéis, te permite alojarte en casa de un local de forma gratuita y es una manera de aproximarte al lugar que visitas, más cercana, el intercambio de experiencias, de historias, de música o de gastronomía es lo que cuenta. Vince es próximo y atento, tiene un lujoso apartamento del que te cede la llave con solo encajarte la mano y se desvive por que estés a gusto.

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Vaya vistas!

Compartió sus pasiones con nosotros, como la que siente por el museo de la ciencia y la industria de Chicago llevándonos en coche hasta allí solo para hacernos entrar gratuitamente. Alvaro y yo pasamos allí unas 4 horas maravillados, y porque nos echaron!

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Un disco de arena gigante dibuja texturas al girar.

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Miss Daisy!

Nos llevó en su fabuloso Cadillac Belair, pasamos una noche de viernes fantástica en su bar de cabecera y en el sótano de su condominio jugando a los bolos, o degustando su bebida preferida, el Jack Daniels, nos preparó un buen desayuno y nos habló de su experiencia viviendo en Rusia aunque también nos dejaba hacer nuestra vida si así lo requería la situación.

 

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¿Y qué hicimos en la ciudad de Los Intocables? Pues recorrimos sus calles largamente y quedamos encantados! Con sus playas entre rascacielos a orillas del lago Michigan, su magnífica arquitectura y su ambiente cultural, su vía elevada y sus excesivas comidas, nos fascinó.

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Willis tower a.k.a. Sears Tower

Anduvimos por «milenium park» con su famosa «habichuela», su auditorio o la bonita fuente, obra de Jaume Plensa, nos topamos con unas esculturas obra de Miró y Picasso, subimos al piso 95 de la Hancock Tower, anduvimos por los canales que tiene la ciudad, llenos de vida y actividades y no nos cansamos de ver su perfil desde mil perspectivas distintas.

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Saltando en la fuente de Jaume Plensa!

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Vistas desde el piso 95!

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Chicago, tiene personalidad propia, no desmerece a New York y es mucho más auténtica que la impersonal aunque bonita ciudad de DC.

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The Cloud Gate

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Curiosas vistas desde la habichuela

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De allí veníamos y debido a problemas con horarios de trenes solo estuvimos 24h pero la caminamos de arriba abajo, según el contador de pasos de Álvaro unos 22km en el primer día, de memorial en memorial, de monumento en monumento, de la casa blanca al capitolio (que estaba en obras ya que como todos sabéis, se lo han cargado los extraterrestres), de la biblioteca nacional al cementerio de Arlington otro memorial immenso dónde entierran a muchos de los que han servido a la patria.

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Cementerio de Arlington

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Memorial de la guerra de Viet Nam

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Washington tiene un inmenso metro y una explanada de casi 4 km de distancia presidida en el centro por el gigantesco obelisco dedicado a Washington, a un extremo el memorial de Lincoln, al otro el Capitolio y entre medias vimos desde una distancia prudencial la casa blanca del huésped negro.

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Metro gigantesco

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Últimos retoques al capitolio después del último ataque

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Me pareció un conjunto de obras faraónicas de aspecto greco-romano pero sin una personalidad propia real. Recorrimos sus limpias calles, llenas de gente trajeada y con aspecto de tener prisa, sus edificios oficiales, y dedicamos un tiempo prudencial a la Biblioteca que tiene una copia de la primera Biblia impresa por Guttemberg.
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Memorial de Marthin Luther King Jr

Allí nos acogió Brian, otro Couchsurfer Surcoreano, agradable pero tímido con el que solo pudimos compartir una cena rápida en un Méxicano y su cuarto en el que, aunque llevaba dos años viviendo parecía que se acababa de mudar… un estilo muy asiático.

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Esperando a ser recibidos por Obama

De allí a Chicago, y de allí a ver al Rey, pero eso ya es otra história!

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NY sin Manhattan y el secreto de Kassandra

  Manhattan es sin duda New York, aunque New York sin duda no es solo Manhattan, así que dejadme que os hable de un día fuera de Manhattan y de los secretos de Kassandra que lleva años en la gran manzana.

Salí del metro con una excitación infantil, viendo las atracciones del Luna park, escogiendo mentalmente en cual me iba a subir y sustituyendola por una nueva a cada segundo pero en cuanto puse un pie en el paseo marítimo creí que estaba en Atlantic City en un capítulo de Boardwalk Empire, y me olvidé del Luna Park, estábamos en Coney Island, al sur de Brooklin.

 

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Voy subido en mi propia atracción!

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Día caluroso, aguantamos poco hasta que nos zambullimos en las dudosas aguas de la bahía de New York, aunque a mi el chapuzón me supiera a gloria la mueca de Kassandra lo decía todo! «En lugares peores nos hemos bañado!» dijimos, así que sin saber si se nos caería la piel a trozos, cómo predijo un poco alarmísticamente la local, nos fuimos a descubrir el curioso barrio de Little Odesa, con sus paredes cubiertas, casi exclusivamente, de carácteres cirílicos y su ruidosa vía de metro aerea que le da un aire de película antigua… porqué digámoslo ya, para el que como yo, descubre New York, cada esquina le suena a algún fotograma de una película que ha visto hace ya algún tiempo.

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Ruisky trusky!

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Disfrutar de un magnífico restaurante Uzbekistaní y subirnos al coche de Kassandra para atravessar Brooklin con una actitud muy negra fue todo uno.

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Saquito al bujero!

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Os llevo?

El barrio ruso, el barrio judío, el barrio negro, hasta llegar a Red hook, desde allí magníficas vistas de la estátua de la libertad y del «finantial district» a lo lejos.

El cartel del bar al que decidimos entrar a tomar un café que nunca fué rezaba entre otros, «we are not responsible for lost objects, we are responsible for killer sunsets» viendo lo animado que estaba y la luz que empezaba a declinar no nos hizo falta más, cervezas, propinas y juegos entre risas, estaba quedando una tarde apañada!

Pero antes de la puesta de sol Kassandra nos sube de nuevo al coche y nos lleva hasta debajo del puente de brooklyn o barrio de DUMBO dónde ahora sí, la puesta de sol fué matadora y sino juzguen ustedes mismos.

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Acabar el día en el hipsterísimo barrio de Williambsburg con una arepa Venezolana, una michelada, una pinta de lagger y partida de ping pong fueron una cereza en el pastel tras otra para coronar un día en New York en el que solo pisé Manhattan después de cruzar el puente de Brooklyn en el tardío metro que nos llevó a casa.

Al día siguiente, aunque no nos pudo acompañar, Kass nos propuso otra aventura, ir a casa de la Sra Marjorie en el corazón de Harlem. Esta señora lleva varios lustros invitando, cada domingo sin falta, al salón de su casa a músicos de Jazz a los que acompaña maravillosamente al piano, sus dedos sobrevuelan las teclas y se posan lúcidamente sobre las adecuadas en cada momento. No os engañaré, no somos entendidos ni fanáticos del Jazz pero de verdad disfrutramos intensamente de la hora y media que compartimos en el salón de Marjorie!

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La joven Marjorie de 80 y tantos años al piano… silencio!

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Literalmente hasta la cocina de la casa de Marjorie!

Gracias Kassandra!

U.S.A. y los excesos

Llevamos una semana por aquí, y aún estamos intentando ajustarnos a todo lo excesivo que hay en este país. Excesivas las calles, interminables para dos peatones que van evitando los transportes públicos siempre que pueden. Excesivos los edificios; si llevara boina como Paco Martinez-Soria me la habría quitado más de una vez estos días para estrujarla con las manos mientras dejo la boca abierta mirando moles de hormigón. Excesivos los vagones de metro, que entran descarrilando en cada estación y al final, como si cayeran en la cuenta en el último momento, siempre acaban frenando a tiempo.

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En definitiva excesiva NY, con sus cláxones sonando (todos excepto el de Casandra), sus 250.000 tipos diferentes de policía, sus ardillas que te siguen a cada paso que das, sus puestos de perritos (uno y no más), sus nombres de barrios con truco (SOHO, NOHO, DUMBO, TRIBECA,… con lo bonito que es decir que yo soy de Santa Rosa…), y sus mendigos que piden de forma educada su tributo (Marki-apadrina-un-homeless…).

Y también excesiva Washington, con sus infinitas avenidas y parques; su calor brutal diurno y su tormenta perfecta nocturna; y excesivo su cementerio militar infinito, que se llama Arlington, pero que podría llamarse «sinsentido».

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Todo este exceso y las ganas que teníamos por empezar el viaje; han hecho que nos tomáramos esta semana como un sprint, una carrera por hacer «checks» y ver un millón de cosas en el menor tiempo posible; una locura que nos ha dejado felices por todo lo visitado, pero agotados de cuerpo.

Al menos hemos sido conscientes de ello, y conforme subimos hacia Chicago en un tren larguísimo y plateadísimo, vamos acomodando nuestra cabeza y nuestro ritmo a todo el tiempo que nos queda por delante, a todos los lugares que nos quedan por husmear. «Lento» debe ser nuestra nueva palabra favorita.

Escrito mientras cruzamos en tren los estados de Maryland y Pensilvania… canta Jakob Dylan, que ya no me avergüenza decir que me gusta más que su señor padre.

Como mola viajar en tren.

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